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domingo, 28 de junio de 2026

Soledad en el liderazgo

El lunes es el día en que los líderes experimentan más ataques. Tanto en el ámbito secular como en el espiritual miles de líderes alrededor del mundo son atacados por la frustración, el agotamiento, la depresión y hasta el suicidio. Resulta paradójico ya que muchos de ellos celebran logros y éxitos en el fin de semana, pero despiertan el lunes como Sísifo empujando la piedra nuevamente desde cero.

Este fenómeno se conoce como SLS, Síndrome del Líder Solitario, porque los líderes a menudo no tienen verdaderos amigos, seguros, confiables, y leales que los comprendan y al mundo en el que sirven. Verán, sólo un líder puede entender a otro líder.

Claro que existen psicólogos, consejeros, y hasta un equipo de apoyo en sus entornos. Pero, solo un líder entiende a otro líder. Cada uno según su especie nos recuerda el libro del Génesis, o “hierro se afila con hierro” en el libro de Proverbios.

En el mundo secular, líderes de empresas e instituciones experimentan la soledad en la cumbre por la autoridad e influencia que conlleva su posición. ¿Por qué? Porque no tienen amigos auténticos. La amistad no es algo que se produce naturalmente, se construye, empezando con la decisión de ser amigo.

Sin embargo, el peso de las responsabilidades sobre otras vidas tanto en el liderazgo espiritual o secular trae consigo una fuerte dosis de soledad. No la soledad donde meditamos y oramos. No la soledad necesaria para buscar el rostro de Dios o adorar íntimamente. Me refiero a la soledad de la posición que, si bien no garantiza liderazgo, acompaña a menudo el mismo. ¿En quién confiar?

No hace mucho, un conocido líder tejano, que impulsa la creatividad en las organizaciones no lucrativas, decía enfrente de su equipo de trabajo que amaba a todos y a cada uno de ellos, pero que no confiaba en ninguno. Explicaba, que todos éramos seres humanos, imperfectos, salvos únicamente por la gracia de un Dios justo y amoroso. Como líder delegaba, afirmaba, y cuidaba de ellos, pero su amistad era primero con Dios y luego con sus mentores y amigos.

Usted y yo necesitamos trabajar en equipo, pero seguimos siendo líderes, por lo que tenemos que tomar las decisiones finales y asumir completa responsabilidad por el éxito o fracaso de estas. Ello requiere madurez, claridad, enfoque, y preparación continua. Su equipo necesita ser liderado, pero ellos nunca serán sus iguales a usted en términos de responsabilidad ya que la visión que mueve su organización, espiritual o secular, le fue confiada a usted como líder, a nadie más.

No necesita hacer todo, pero necesita saber de todo para poder supervisar. Delegar nunca es renunciar. Por ello, la cumbre es un lugar solitario. Necesitamos amigos verdaderos, pero estos se establecen solo con el tiempo, y en un nivel similar de responsabilidad. Líder con líder.

REDES DE COACHING Y MENTORÍA

Mi muy querido amigo y mentor, Dan Southerland, me enseñó años atrás que todos necesitamos mentores, personas que nos digan la verdad con amor, pero claramente. Se trata de personas más maduras que uno, y que han estado en lugares donde aún no llegamos.

Pero, también necesitamos compañeros de jornada que nos ayuden a potenciar lo mejor en nosotros, que nos obligan a auto examinarnos y encontrar balance entre nuestra vida personal y nuestra misión en el mundo, de otra manera nunca seremos saludables emocional y espiritualmente, y no creceremos.

Este segundo grupo es lo que llamo los “coaches“, los preparadores o entrenadores personales. Ellos tienen algunas respuestas, pero su principal papel es ayudarnos a encontrarlas en nosotros mismos y tomar decisiones firmes, de las que rindamos cuentas.

Cuando iniciamos nuestro llamado hace ya casi veinticinco años, no teníamos ni mentores, ni “coaches”. Cometimos errores serios, pero no había quien nos guiará excepto Dios, porque estábamos escribiendo en los márgenes, integrándonos en una revolución, y muy pocos habían transitado esa senda en nuestro entorno. Buscábamos líderes y personas de influencia, pero casi nunca sabían que responder o cómo orientarnos.

En el 2002, conocí a Dan Southerland en California y desde entonces he podido recibir su consejo, aunque la distancia, me llevó a buscar otros mentores, como Lance Witt en el 2008. Esta decisión nunca es fácil, requiere tiempo y humildad, hacer un alto en el frenesí del servicio en que convertimos nuestro quehacer y profesión. A veces somos detenidos de formas incomprensibles. Por ello, necesitamos mentores, pero también “coaches“. Necesitamos, también, un lugar seguro donde compartir, crecer, acelerar la curva del liderazgo y reducir los errores, aprendiendo de otros que transitan por la misma senda.

Por eso empezamos, Coaching en Transiciones en octubre del 2018, porque un libro, una conferencia, o una charla motivacional no bastan para transformar nuestras vidas, el 80% de las personas cambian solo con la ayuda directa y acompañamiento de otros en quienes confían. Desde entonces hemos brindado coaching y facilitado el desarrollo de liderazgo en centenares de líderes en las Américas.

Empezamos Coaching en Transiciones con la convicción de ofrecer un servicio profesional más profundo, mejores recursos, adaptados a nuestras realidades, para los hombres y mujeres que sirven en el liderazgo. En el proceso descubrimos amistades auténticas, y una jornada hacia la madurez que todos compartimos sin importar nuestro origen o circunstancias.

Por qué no hace un alto hoy, y aprovecha este día, para meditar en sus caminos, y responder honestamente. ¿Se siente solo? ¿Tiene amigos verdaderos? ¿En la crisis tiene a quien acudir? ¿Está creciendo? Porque si usted no cambia, si usted no es equilibrado, si usted no es saludable su organización y equipo no podrán serlo.

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

viernes, 20 de marzo de 2026

Puedes destruir la "kriptonita" en tu vida y liderazgo

Lo que voy a compartir con ustedes en el presente artículo ha sido uno de los mayores desafíos en mi vida. Recuerdo que de niño veía la serie original de Superman.

Clark Kent (un reportero de periódico muy normal) entraba en una cabina telefónica (algunos de ustedes nunca han visto una) y se transformaba en Superman, y su trabajo era aplastar el mal y derrotar a los malos. Todavía recuerdo al locutor… Más rápido que una bala. Más poderoso que una locomotora. Capaz de saltar edificios altos de un solo salto…

Pero Superman tenía una debilidad… algo que podía hacerlo caer de rodillas… y quitarle su superpoder. Era una misteriosa sustancia verde que lo hacía vulnerable… llamada kriptonita.

El tema de hoy es mi kriptonita… y es un gran problema para muchos de los que lideramos independientemente del entorno personal u organizacional.

Pero tengo buenas noticias… esta área también ha sido uno de los avances más transformadores que he tenido en mi vida.

COMO SER UNO MISMO

A menudo nos desafían diciendo…Sé tú mismo. Todos los demás ya están ocupados”.

¡Sé tú mismo! Dos palabras sencillas. ¿Qué podría ser más fácil? Parece una petición muy sencilla. No requiere un cierto nivel de talento, coeficiente intelectual o educación. Si hay algo que deberíamos ser capaces de dominar… es eso.

Pero sabemos que no es tan fácil.

Como dijo el poeta estadounidense E.E. Cummings: “Ser nadie más que uno mismo en un mundo que se esfuerza, día y noche, por convertirte en todos menos en uno mismo, significa librar la batalla más dura que cualquier ser humano puede librar, y nunca dejar de luchar”.

Desde nuestros primeros días en el planeta, escuchamos voces que nos dicen QUIÉNES debemos ser y CÓMO debemos ser. Especialmente en la adolescencia, esas voces tienen un poder increíble en nuestras vidas y comienzan a formar los guiones que seguimos.

Aprendemos rápidamente a jugar el juego para obtener la respuesta y la afirmación que deseamos de los demás. En poco tiempo, se abre una brecha cada vez mayor entre quiénes somos realmente y la imagen que proyectamos, que refleja quiénes creemos que los demás quieren que seamos.

Hay una frase en latín en un antiguo escudo de armas que refleja la tensión con la que vivimos: Esse quam videri… que traducido significa “ser en lugar de parecer”.

En los rincones invisibles de nuestra alma, tenemos partes dañadas que necesitan sanar y ser transformadas.

Parte de mi camino como líder consiste en esforzarme por reducir la velocidad… ser reflexivo… crecer en autoconciencia y dejar que Dios haga la obra profunda de sanar algunas de esas partes dañadas.

Cada persona necesita descubrir sus órdenes selladas.

En un librito que leí recientemente, los autores hablaban de que Dios nos da "órdenes selladas" para nuestra vida. Tus órdenes son diferentes a las mías… y son únicas para tu personalidad, tu configuración y el llamado de Dios.

Los autores dijeron que nuestras órdenes selladas NO son “en primer lugar una tarea que debemos completar, sino nuestra forma especial de ser”. Algunos de nosotros necesitamos abrir el sobre y descubrir “nuestra forma especial de ser”. Se trata de descubrir quién eres en tu esencia… que sin importar lo que “hagas” o el trabajo que desempeñes, tu yo verdadero y auténtico se manifiesta. Cuando eso es cierto, estás “plenamente vivo” y funcionando en tu “punto ideal”.

TRES REALIDADES QUE DEBEMOS IDENTIFICAR

Así que, tomémonos un tiempo para analizar las siguientes realidades.

1. Todos somos más inseguros de lo que queremos admitir

Todos somos profundamente inseguros… bienvenidos a la raza humana. Todos luchamos contra la inseguridad, pero algunos simplemente la ocultamos mejor que otros.

Recuerdo una fiesta a la que asistí cuando tenía cincuenta y tantos años y sufrí un ataque de inseguridad. Había probablemente una docena de personas en la fiesta, y varios de ellos eran muy perspicaces, inteligentes y elocuentes. Para ser honesto, me sentí un poco intimidado. Seguía buscando la manera de participar en la conversación, pero me sentía fuera de lugar. Finalmente, uno de los chicos se giró y dijo: "Quiero saber qué opinas". Y me quedé en blanco. Murmuré una respuesta floja. Definitivamente no merecía un tuit. Entonces empezó a formarse una tormenta de vergüenza. Soy un idiota. Mi único momento para contribuir a una conversación inteligente y soné como un completo imbécil. Creo que la mayoría de nosotros somos mucho más frágiles internamente de lo que queremos que los demás crean.

El psicólogo canadiense David G. Benner dice que "En toda la creación, la identidad solo es un desafío para los humanos".

Teníamos un perro llamado Mayo que murió este año. Era prácticamente el perro perfecto; no perdía pelo, casi nunca ladraba y se llevaba genial con mis nietos y visitas. Era muy tranquilo. Era un escalón por encima de un peluche.

En todos los años que tuvimos a Mayo, nunca tuvimos que enviarlo a terapia ni a un terapeuta para hablar de sus problemas de identidad. Nunca tuvimos que explorar su familia de origen. Se sentía muy cómodo consigo mismo. No había poses, Fachada o necesidad de demostrar su valía. Se sentía completamente cómodo siendo lo que fue creado para ser.

Pero para nosotros, los humanos, es mucho más complejo. Ser auténticos, mantenernos reales y sentirnos cómodos con nosotros mismos… no es tarea fácil.

Por lo tanto…La adicción a la aprobación es la kriptonita para muchas personas en el ministerio.

Especialmente en mis primeros años sirviendo y liderando, complacer a los demás era un problema importante para mí. Me tenía bajo control.

En lugar de servir con un propósito noble o un corazón puro… buscaba una validación malsana de la gente. NECESITABA la aprobación y la afirmación de la gente para demostrar que tenía éxito y que era “SUFICIENTE”.

Uno de los guiones internos que ha impulsado mi vida ha sido… “Asegúrate de que todos tengan una buena opinión de ti”. Cuando eso sucede, centras toda la atención en lo externo… y apoyas lo que crees que la gente necesita ver para tener una buena opinión de ti.

En resumen… no hay nadie que no tenga algún nivel de inseguridad.

Entonces, ¿cómo podemos ser más saludables? ¿Cómo podemos ministrar desde una perspectiva más auténtica, sin la necesidad de complacer a los demás ni de buscar la aprobación?

2. Los líderes saludables son líderes diferenciados

Este es un camino largo, lento y progresivo. No verás mucho progreso de martes a miércoles. Pero si te apoyas en esto, bajas el ritmo comenzarás a experimentar cambio y libertad.

Entonces, ¿qué es la diferenciación?

“La diferenciación es la capacidad de ser plenamente uno mismo y estar plenamente conectado con los demás,” según el autor Steve Cuss en su obra “Gestionando la ansiedad en el liderazgo” (En inglés “Managing Leadership Anxiety”)

Por un lado, puedo conectar plenamente con los demás… Estoy presente. No nos desconectamos. Cuando entramos en una habitación, no es “AQUÍ ESTOY”… sino “ALLÍ ESTÁS”. Como dice Pablo… “somos auténticamente capaces de honrarnos unos a otros por encima de nosotros mismos”.

Esto es complicado… porque podemos dar la impresión de que realmente servimos a los demás… pero siendo honestos, tendríamos que admitir que a veces se trata realmente de nosotros… queremos que piensen bien de nosotros… necesitamos su afirmación. Pero, si nos diferenciamos, nos motiva realmente el amor y no la inseguridad.

Por otro lado, no tengo una necesidad malsana de encontrar mi significado en ti… no importa cuál sea tu opinión de mí, no afecta mi identidad como hijo de Dios. No uso el filtro de “tu opinión de mí” para determinar mis acciones o reacciones. En otras palabras, no me dejo secuestrar por la opinión que tengan de mí.

Juan el Bautista… En Juan 1, le preguntaron: "¿Quién eres?"… ¿Elías? ¿Profeta? Tenía muy claro quién era y no dejó que las voces y etiquetas externas lo disuadieran ni lo distrajeran.

Juan 1:20: "YO NO SOY EL MESÍAS"...

Jesús fue el ejemplo perfecto de alguien diferenciado.

Plenamente conectado, presente, amoroso… pero nunca se dejó secuestrar por las opiniones de la gente. Conocía y vivía claramente sus órdenes selladas.

  • La diferenciación te ayudará a tener una presencia sin ansiedad en un mundo ansioso.

Me gusta mucho esa afirmación: una presencia sin ansiedad en un mundo ansioso.

Edwin Friedman argumenta en su libro “El fallo nervioso” (en inglés “The Failure of Nerve”) que el atributo más vital para liderar, especialmente en entornos y sistemas humanos ansiosos, era una presencia sin ansiedad. Así, la principal herramienta de influencia del líder es su presencia (“Una presencia sin ansiedad”, pág. 99).

Cuando nos diferenciamos, Dios es nuestra conexión principal… y las personas son secundarias.

  • Los líderes diferenciados son tranquilos y valientes.

Nos encontramos en un momento histórico en el que liderar en la iglesia no es para los débiles de corazón. Ser parte del personal de una iglesia hoy en día es como competir en los "juegos del hambre"… requiere un nivel de habilidad y agallas que no se requería hace tres años.

La importancia de ser diferenciado es más importante que nunca. De lo contrario, estarás estresado todo el tiempo o querrás rendirte y renunciar.

Los líderes buenos y diferenciados mantienen la calma… y son valientes porque no encuentran su significado ni identidad en lo que otros dicen de ellos.

3.  Hay mucho en juego para ti y para todos con quienes te relacionas.

• Considera el precio que pagamos cuando no nos diferenciamos.

·         Nos excedemos. Esto es sobrefuncionar. En otras palabras, es hacer por los demás lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos. Como resultado, le damos demasiada importancia a los elogios y las críticas.

Se dice que, para muchos, los elogios son inamovibles, pero las críticas también son inamovibles. En mi caso, sin duda. He cargado profundamente con la desaprobación, y tarda mucho en disiparse. Cuando recibo un correo electrónico desagradable o alguien me ataca en internet, deseo con todas mis fuerzas ignorarlo. Pero esas críticas acaban ocupando más tiempo y espacio en mis pensamientos del que merecen. Cuando encuentras demasiado valor en lo que dicen y piensan los demás, terminas esforzándote por ser diplomático y complaciente con la gente para minimizar las críticas.

Además, no aprendes de las críticas lo que necesitas.

Cuando me siento inseguro y adicto a la aprobación, no puedo recibir críticas constructivas. Lo que parece una retroalimentación casual o normal puede resultar devastador para alguien que no se diferencia. Porque si me motiva el rendimiento y criticas mi desempeño, rápidamente lo percibes como un ataque personal. INVITA CONVERSACIONES INCÓMODAS… Gary Bender… "¿Qué necesito oír?"

Pero, además, se le ha dado demasiada importancia a la afirmación y los elogios.

Prov. 27:21 (NTV): "La fogata prueba la pureza de la plata y del oro, pero la alabanza prueba el corazón de una persona". En otras palabras, una persona se prueba al ser elogiada.

De hecho, lamentablemente, las palabras amables y los elogios han fortalecido mi autoestima y mi importancia de una manera poco saludable. Esto nos lleva a vivir con una duplicidad agotadora en la gestión de la imagen.

Es un desgaste emocional y mental estar constantemente gestionando tu imagen… asegurándote de presentar siempre una versión limpia de ti mismo.

Por ello, vivimos con motivos distorsionados. De hechom eso permite hacer lo correcto por las razones equivocadas. En lugar de preguntarte "¿qué es lo correcto?", te preocupas por pensamientos como "¿qué imagen me dará esto?" y "¿qué pensará la gente?".

No puedo decirte cuántas veces no he tenido la conversación difícil porque tenía miedo de causar problemas o no quería que esa persona me desagradara.

“Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo”. - Gálatas 1:10 (NTV) 

¡Guau!... ¡Qué afirmación tan contundente!

Pero a menudo, no somos valientes con nuestras convicciones.

A veces no dices ni haces lo correcto porque no quieres la desaprobación de los demás. En mis años de ministerio, muchas veces el miedo a la desaprobación me impidió hablar. Y, a menudo, generaba más disfunción porque no me diferenciaban como líder.

Pero como personas en el ministerio, tenemos un llamado más alto que la aprobación de la gente. Y a veces, para agradar a Dios, tendrás que desagradar y decepcionar a la gente.

Lastimosamente, a menudo el mal comportamiento no se confronta. No obstante, muchos equipos son disfuncionales porque el mal comportamiento nunca se confronta. En la iglesia luchamos por ello con la "amabilidad terminal".

Esto implica que no somos muy buenos para sentarnos como adultos maduros y tener conversaciones difíciles. Necesitamos desarrollar la habilidad de conversar con valentía.

a)   Nos enredamos.

b)   Perdemos nuestra individualidad…

“Alguien en una relación enredada está demasiado conectado y necesita satisfacer las necesidades de la otra persona con tanta urgencia que pierde el contacto con sus propias necesidades, metas, deseos y sentimientos”, declara oportunamente la autora Debra Roberts.

TRES PASOS PRÁCTICOS

Como hay tanto en juego, quiero compartirles por experiencia algunos pasos prácticos para superar esta kriptonita que afecta el liderazgo tanto en entornos organizacionales lucrativas como no lucrativos.

1.   Reduzcan la velocidad para realizar el trabajo interno difícil.

La falta de autoconciencia se ha convertido en un obstáculo para el liderazgo de muchos en el ministerio.  Por ello, le recomiendo estudiar y comprender  su genograma familiar.

2.   Aprende a gestionar el momento.

Momentos y pensamientos de inseguridad aparecerán de repente, como un invitado inesperado que llama a tu puerta. Aparecerán sin avisar y no puedes controlarlo por completo... pero no tienes que invitarlos a pasar a tomar un café y un pastel.

Pueden inmiscuirse y subirse al coche... pero no tienes que dejarles el volante.

Viene al caso una experiencia que tuve una vez que fui invitado a predicar en una iglesia con la que no estaba familiarizado. Acababa de terminar mi sermón y bajé de la plataforma. Un amigo pastor me había pedido que hablara en su iglesia sobre el tema de la oración. Esta iglesia tenía varios servicios, así que proporcionaron una sala verde justo al lado de la plataforma donde el orador podía pasar el rato entre servicios. Así que, mientras me dirigía al vestíbulo para saludar a la gente, pasé por la sala verde para dejar mi Biblia y recoger una botella de agua. Al entrar en la habitación, cogí el teléfono y enseguida vi en la pantalla de inicio que tenía un mensaje de texto de alguien. No era de alguien de mi lista de contactos, ya que solo aparecía su número.

Ahora, recuerden que acababa de terminar mi mensaje unos 60 segundos antes, y lo único que podía ver en mi pantalla de inicio era la primera línea del mensaje de texto que me había enviado esta persona: "¡Débil y predecible!". Si alguna vez han predicado, saben que se toman muy a pecho los comentarios sobre su predicación. En un instante, me invadió una oleada de inseguridad. Nunca nadie me había dicho con tanta claridad y franqueza que mi predicación era débil y predecible. Sentimientos de incompetencia y de no ser lo suficientemente bueno afloraron. En ese momento, no me distinguía.

Cuando abrí el mensaje de texto, no era para nada lo que pensaba. Durante mi sermón, les pedí a las personas que escribieran una o dos palabras que describieran su vida de oración actual, y las dos palabras de este hombre fueron "débil y predecible". Luego me agradeció el mensaje y me agradeció lo útil que le había sido. Recuerdo haber pensado: "¿Podrías haber empezado con las palabras de ánimo primero, porque ahora se me ha desatado toda la inseguridad que sentía?". No gestioné bien el momento.

El famoso pensador y psiquiatra Viktor Frankl nos recuerdo al respecto que “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad.”

Por su parte, el orador y escritor James Clear, agrega a lo anterior a modo de analogía que “Cuando bebes agua de un vaso, se convierte en parte de ti. Cuando el agua cae sobre ti como lluvia, se evapora unos minutos después. De igual manera, los pensamientos pueden ser consumidos o descartados. ¿Es este pensamiento nutritivo? ¿Es esta sensación algo que deberías beber? ¿O es más como quedar atrapado bajo la lluvia? Siempre sentirás la lluvia, pero no tienes que beberla. Puedes dejar pasar el pensamiento y en unos instantes volverá el sol.”

Puede que no seas el más grande, el mejor, el más brillante, el más rápido… pero Dios te ha elegido. Espero que nunca superes lo que significa que el Dios del universo te haya elegido. Y al igual que Jesús, eres su hijo amado.

Cuando podemos resolver la cuestión de la identidad, nos encontramos en condiciones de diferenciarnos y ser la mejor versión de nosotros mismos. Porque ahora podemos mostrar nuestro auténtico yo, no nuestra sombra ni nuestro falso yo. Aceptar nuestra bendición trae una libertad increíble. Ahora soy libre de conectarme plenamente contigo... de amarte con autenticidad, pero sin depender de ti para que me valides o me des mi sentido de valía.

Me encantan las palabras del teólogo Henri Nouwen: «El cambio del que hablo es el cambio de vivir la vida como una prueba dolorosa para demostrar que mereces ser amado, a vivirla como un incesante «sí» a la verdad de ese Amado».

Un camino es agotador, el otro es estimulante. Uno te drena la vida, el otro te la da. Cuando esto se asienta en tu alma, puedes presentarte sin miedo y arriesgarte a ser tú mismo.

Un periodista hizo una vez una pregunta perspicaz al entrevistar a una mujer de la Orquesta Filarmónica de Boston: "¿Qué se siente al recibir una ovación del público al final de tu actuación y luego despertar por la mañana con una crítica negativa en el periódico?". Su respuesta fue aún más perspicaz. Dijo que con el tiempo había aprendido a no prestar atención a los aplausos del público ni a la desaprobación de los críticos. Solo buscaba la aprobación de su director. Al fin y al cabo, él era la única persona que realmente sabía cómo debía actuar.

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, BSc., CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

martes, 10 de febrero de 2026

Pasos esenciales para Ser un Líder Enseñable este 2026

Es la 1:45 de la tarde y estoy a punto de desmayarme. El almuerzo se ha asentado en mi estómago, el maestro está desarrollando la cuarta hora del seminario, y mi amor por el aprendizaje está luchando una batalla perdida contra mis párpados caídos. Si tengo que seguir sentado aquí recibiendo pasivamente por más tiempo, ninguna convención social arraigada será capaz de impedirme echarme sobre la alfombra y tomar una siesta.

En un punto u otro, todos probablemente hemos sido víctimas del síndrome de la Cabeza Parlante – la filosofía que sostiene que la mejor manera de aprender es tener a alguien hablándonos por horas sin parar – y terminar marchándose del evento clínicamente muertos en lugar de alimentados.

La inefectividad del estilo de aprendizaje de clase magistral ha sido bien demostrada. Por ejemplo, el grado de retención de lo aprendido en una conferencia corresponde a sólo una cuarta parte de lo aprendido mediante presentaciones multimediales, una décima parte de lo aprendido mediante las discusiones, y solo una quinta parte de lo aprendido en talleres prácticos. Entonces, ¿Por qué en nuestras organizaciones dependemos tanto de un solo formato de enseñanza para el crecimiento y el desarrollo del liderazgo?

El coaching nos puede mostrar un mejor camino. El coaching está basado en principios del aprendizaje para los adultos que contribuyen a que la gente aprende mejor. Por ejemplo, la teoría del aprendizaje del adulto (y coaching) dice que la gente aprende más cuando está activamente involucrada, no simplemente como escuchas pasivos.

El coaching nos muestra que la alta confianza es usualmente más importante para el cambio que las grandes ideas de alguien más, que la honestidad y la transparencia producen cambios profundos, y que ser elocuente no es una manera muy efectiva de producir crecimiento. 

No olvidemos que un atributo indispensable para ser un líder saludable y efectivo es ser enseñable. Pero, si adoptamos los modelos formativos tradicionales seguiremos fomentando un liderazgo mediocre que se niega a aprender y que sigue golpeando la misma piedra esperando diferentes resultados.

¡Aplicando los siguientes cinco pasos a la manera en que enseñamos, entrenamos y aprendemos puede hacernos más efectivos –y menos propensos a reducir nuestra audiencia a un estado vegetativo destruyendo de paso nuestra propia capacidad para reaprender! 

1. Use Métodos de Aprendizaje Múltiples

En lugar de emplear solo la enseñanza, o solo la discusión, combine varios métodos de aprendizaje sobre el mismo contenido. Me gusta desplegar un modelo que llamo “Contar→ Mostrar→ Discutir→ Hacer”. Primero, lideró con un breve segmento de contenido de entrada que describe lo que aprenderemos (Contar). Entonces, hago una demostración de la habilidad con un miembro de la audiencia (Mostrar). 

Antes de la demostración, le digo al resto del grupo que observe ciertos aspectos claves en la demostración, lo cual nos prepara para una sesión de resumen donde los principios en la demostración son empíricamente descubiertos por los estudiantes (Discusión). Esto fuerza a cada uno a ser un activo participante en el aprendizaje en lugar de un escucha pasivo. Están motivados ahora para permanecer participando porque los pongo a practicar uno con otro durante la última mitad de la sesión (Hacer).

2. Interacción produce Retención

Los métodos de aprendizaje que producen la mayor retención – discusión, practica, y enseñar el material a otros–son altamente interactivos, mientras que aquellos que nos ponen en el modo de recepción pasivo (Exposición, Lectura) son menos interactivos. La mayoría de las iglesias llenan los períodos de entrenamiento con largas enseñanzas, seguidas de una discusión mínima y a menudo ningún ejercicio de aplicación práctica. 

Estas sesiones podrían ser literalmente cinco o diez veces más efectivas si el tiempo de preparación del maestro o instructor se dedicara mas al diseño de experiencias de aprendizaje interactivas en lugar de planear lo que le dirán a todos.

3. Céntrese en el Aprendiz, no en el Maestro

Prefiero limitar la información de entrada a un 10% o 20% del tiempo dispuesto para la capacitación, y usar el resto para de la sesión para una mesa de discusión honesta y valiente (aprendizaje interactivo) en lugar de construir la sesión alrededor de la enseñanza principal. El enfoque debería ser sobre como los educandos puedan aprender mejor, no sobre lo que yo quiero enseñar.

Existen tres principales razones que explican nuestra excesiva dependencia sobre el modelo de enseñanza en los círculos ministeriales: 1) Es familiar- es la manera en que siempre hemos visto que se hace; 2) Es menos trabajo preparar una enseñanza que crear una experiencia interactiva de calidad (al menos hasta que nos acostumbramos a planearlas); y 3) Ego – se siente bien comunicar la palabra de Dios a un grupo grande y recibir el reconocimiento por el enfoque en lo que sus habilidades en público traen.

Por lo tanto usamos en exceso la enseñanza expositiva porque nos resulta familiar, implica menos trabajo para nosotros, y acaricia nuestro ego–¿En quien se centra este enfoque? El instructor maestro. Es exactamente lo opuesto al valor de centrarse en el cliente que está en el corazón del coaching.

4. Practica, practica, practica

Muy a menudo olvidamos el papel vital de la confianza en si mismo juega al implementar aquello para lo que entrenamos a la gente. Sin la oportunidad de poner en práctica lo que se está aprendiendo a hacer, la mayoría de la gente se sentirá incapaz o incómoda, y por lo tanto nunca intentarán hacerlo. Si no acompañamos a alguien en su caminar mientras implementan una nueva habilidad, la mayoría de los aprendices volverán a su vieja y probada manera de hacer las cosas.

¡Un amplio estudio mostró que el 90% de aquellos a quienes se enseñaron nuevos habilidades pero carecieron de aplicación y seguimiento nunca cambiaron! El entrenamiento en habilidades sin amplia práctica con retroalimentación ciertamente fracasara.

5. Aproveche la Experiencia de Vida

Una importante cualidad de los estudiantes adultos es que traen consigo a la mesa mucho entendimiento y perspicacia derivado de su propia experiencia de vida. De hecho, los adultos aprenden mejor cuando aprenden unos de otros. Su equipamiento debería aprovechar este principio.

La discusión y el aprendizaje por descubrimiento por medio de dramas o dinámicas de roles (donde los participantes en el entrenamiento observan una interacción y sacan conclusiones de lo que han visto, en lugar de que les digan lo que tienen que pensar) les permite hacer justamente esto.

Otro nivel de experiencia de vida que usted puede explotar es permitir que los participantes en el equipamiento practiquen la habilidad usando temas de la vida real. Cuando practicamos las habilidades ministeriales en necesidades reales, la gente avanza realmente.

Hay desafíos para implementar el aprendizaje basado en experiencias. En una enseñanza expositiva, usted puede hacer un guión detallado de lo que pasará a cada paso, mientras que, con el aprendizaje interactivo, tiene que ser flexible y responder a lo que la gente quiere conocer. ¡No solo pierde algo de control sobre lo que pasa, sino que deberá tener un mayor nivel de competencia en la disciplina, porque la gente podrá preguntarle sobre cualquier cosa! 

Usted puede enseñar cosas que usted no está viviendo, pero es casi imposible entrenarlos sin consistencia e integridad entre lo que se dice y lo que se vive. Entrenar es pedirle a la gente que haga lo que usted hace—y si usted lo está haciendo mal, también lo harán ellos.

No obstante, existen grandes ventajas en tomar esta ruta. Para el participante en el aprendizaje, la gran confianza, el enfoque en la retención, y estar enfocado en quien aprende incrementará el impacto del equipamiento. Pero igualmente importante es lo que hace por usted como maestro-entrenador. Las fuerzas del entrenamiento interactivo lo fuerzan a dejar de hacer lo que usted quiere y a comenzar a responder a las necesidades y deseos de otros. Y eso es realmente lo que Jesucristo forma dentro de nosotros.

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, BSc., CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

viernes, 18 de julio de 2025

El arte de no hablar

El coaching en el liderazgo, tanto secular como espiritual, es el arte de ayudar a quienes sirven con visión y convicción a cambiar creyendo en ellos mismos incondicionalmente, pero el requisito clave es dominar el arte de escuchar atentamente.

Un ejemplo, puede ilustrar está declaración. Carlos, un líder que participa en una de nuestras redes de coaching, tiene demasiados asuntos en su agenda. Experimenta problemas, a menudo, cumpliendo sus compromisos, por lo que es un servidor que siempre llega tarde y no honra sus obligaciones financieras con puntualidad, no obstante, su vida es la de un malabarista con demandas contradictorias y promesas a medio cumplir.

Como su coach en liderazgo, el cambio en la agenda que podría hacer la mayor diferencia en su vida es muy obvia: Carlos necesita tomar control de su vida. Pero él no lo ve de la misma manera. ¿Qué haces como su coach? Como rima una vieja canción, “¿Cómo solucionas un problema como el de Carlos?”

En lugar de decirles que hacer, los escuchas y haces preguntas, porque tú crees en esa persona y su habilidad para hacer los cambios que necesitan. En otras palabras, empiezas a practicar el arte de no hablar, de no dirigir, de decir lo que piensas o dar soluciones. Esto significa que debes darle espacio, soltarlo, y dejar que Carlos escoja en qué punto ciego o problema quiere trabajar. Esa es la respuesta sencilla.

COMO DAR ESPACIO

Pero dar espacio a Carlos dejando a un lado un punto ciego obvio para trabajar en algo mas es un concepto opuesto al sentido común. Cuando escuchan esto por primera vez, la gente suele levantar un millón de objeciones prácticas.

La discusión usualmente hierve hasta producir una pregunta como la siguiente: -“Si veo a mi cliente hacer algo equivocado, ¿No tengo la obligación de decir algo al respecto?”

Así es como respondo. Haga una pausa un momento para ponderar realmente la siguiente pregunta, y responder con un número: -¿Cuántas cosas ven personas cercanas a usted ahora mismo que son equivocadas en su vida o que no satisfacen los estándares en los que cree? 

Como dice el dicho, ¡he aquí un hueco sin fondo! El abismo entre el estándar de lo que es saludable y su realidad es más grande que el Universo.

Si viéramos una verdadera imagen de lo que es ser una persona sana y moral, literalmente podría matarnos. A pesar de todo nuestro infinito número de defectos, ¿De cuántos explícitamente debes ocuparte ahora mismo?

Mi experiencia es que me bastarían los dedos de una mano para contar el número de esas cosas que debo cambiar prioritariamente. De todo lo que personas maduras que respeto ven en mí que necesita cambio, ellos por lo general pueden revelarme solo una cuantas a la vez.

Aplicado al coaching, varios expertos coincidimos en llamar a este principio: Veo/Digo: Solo porque veo algo no significa que se supone que lo diga.

Ver un problema en la vida de un líder en una de nuestras organizaciones no me hace responsable de tratarlo o señalarlo.

En cualquier momento, otros ven muchas cosas equivocadas en mi, pero si les importo realmente me piden que cambie solo unas cuantas a la vez. Por lo tanto, necesito comprender que cosas a nivel conciente están hablando a la vida de mi cliente y limitar mi agenda a hacerla calzar con lo que es correcto y apropiado éticamente en ese momento particular. Soy solo responsable de decir las cosas que mi cliente acepta escuchar.

Así que, usted no es responsable de hablar de todo lo que usted ve o discierne en otros. Su mandato es solo tratar lo que específicamente como coach su cliente acepta que se trate.

Aceptar este principio lo libera para dar espacio, amar a sus clientes y creer en ellos incondicionalmente. Ese aspecto de soltar la responsabilidad que siento por otros es una parte fundamental de la grandeza de la relación de coaching.

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., BSc, CPLC, CSO

COACHING EN TRANSICIONES

viernes, 25 de abril de 2025

Sin pasión no hay grandeza

Cuando encuentras algo de singular valor, que supera todo lo que has hecho, ganado o sido ¿Qué haces? ¿Te quedas cruzado de brazos o tratas de tenerlo?

Con los años me ha quedado claro que, aunque una persona tenga una visión mayor, una misión clara, y valores que respeta disciplinadamente, si carece de pasión nunca hará nada trascendente ni de excelencia.

 

Necesitas saber para dónde vas (VISIÓN), necesitas tener claro cómo llegar allá (MISIÓN), necesitas valores que te mantengan alineado y sintonizado, pero sin pasión nunca saldrás de donde estas a donde debes ir.

Todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que he hecho es inútil sin una pasión que me mueva a la acción y que me permita compartir contagiosamente con otros la jornada que nos llevará adonde debemos ir.

 

La mayoría de nuestras metas en este mundo tienen fecha de caducidad, no obstante, suele ser efímeras y hasta vacías. En cuanto obtienes un título académico o luego un postgrado descubres que no te compensa por todo el esfuerzo realizado. Una vez allí te desanimas a pesar de haber cumplido la meta propuesta.


PASIÓN QUE NO CADUCA

 

Hay una profunda insatisfacción en nuestras metas cuando son alcanzadas ya se trate de estudios, profesión, o posesiones. Parece que como el hámster estamos condenados a dar vueltas sin fin en una rueda sin realmente llegar a ninguna parte, imponiéndonos metas tras metas sin lograr satisfacción real.

 

Sin embargo, cuando ese fuego que consume tus huesos, esa pasión, acompaña tu visión, misión y valores comprendes que las metas no son el fin del viaje sino solo etapas en la gran jornada de la vida. Esa clase de pasión que perdura y te mantiene creciendo integralmente tiene un origen sencillamente sobrenatural.

 

Quienes acuden a mi como coach en liderazgo desean superar obstáculos, aclarar metas y descubrir pasión para alcanzarlas. Pero, con frecuencia descubren el valor limitado de sus metas cuando se convierten en un fin en sí mismo creando un vacío difícil de superar.

 

Las metas son como las estaciones del tren, debemos y podemos pasar por ellas, pero no implican el fin del viaje. Lo que transforma las metas comunes de meros logros transitorios en pilares para alcanzar la grandeza, es tener claro que son solo medios para un fin, y que este debe ser mayor a nosotros trascendiendo las pretensiones materiales y el orgullo personal.

 

La pasión que nos lleva mediante las metas claras a la grandeza requiere renunciar gradualmente al egoísmo, y enfocarnos más en servir y desarrollar a quienes nos rodean, trabajen o no con nosotros.

 

Debemos vivir y liderar con propósito y pasión, pero para mantener el fuego de la pasión en nuestras metas, y que estas traigan profunda satisfacción necesitamos que contribuyan a desarrollar nuestro SER, saludable y productivo, con la mirada en hacer crecer a quienes nos rodean, no solo nuestro HACER, productivo, egoísta y temporal.

 

La grandeza está al alcance de todos aquellos que identifican la fuente trascendente de su pasión y se enfocan en dar lo que han recibido a lo largo de su jornada.

 

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA. CPLC, ACC

COACHING EN TRANSICIONES

miércoles, 11 de octubre de 2023

Claves indispensables para el autoliderazgo saludable y productivo

En el liderazgo tratamos de influir positivamente en otros, pero todo empieza por autoliderarse. Nadie tendrá interés en seguirme, o escucharme, si yo mismo no creo en mi lo suficiente como para considerarme digno de ser seguido. Hablo de un proceso que empieza temprano en nuestras vidas, no cuando llegamos a ocupar una posición o los atributos del poder formal en los niveles bajos, medios o altos de una organización.

En todo caso la posición nunca asegura influencia, si no me he esforzado por ser digno de ser seguido por mí mismo y por otros. ¿Cómo se expresa ese temprano proceso? En nuestra actitud, es decir en el comportamiento que repetimos consistentemente en todo contexto.

Wayne Cordeiro y Todd Duncan, dos extraordinarios líderes y siervos de Dios, insisten frecuentemente en que debemos revisar periódicamente nuestra actitud como líderes y formadores de líderes. Es una gran responsabilidad enseñar, pero es una tremenda irresponsabilidad compartir con otros si dejamos de aprender. 

Vengo declarando desde hace más de veinte años que "El que deja de aprender deja de liderar". Necesitamos revisarnos, examinarnos, autocorregirnos. Si usted quiere realmente tener la actitud de un líder auténtico, usted necesita dominar con maestría cuatro claves.

Deseo compartir con usted estas cuatro claves indispensables para desarrollar la actitud correcta en un líder saludable y efectivo.

CLAVE No 1 

1. Apunta al blanco correcto 

¿A qué le apuntas en tu vida? ¿Cuál es tu meta? Si pudieras identificar una sola cosa que impulsa tu vida, ¿qué sería? En la película City Slickers (Vaqueros de ciudad en español) tres amigos de New York se van de vacaciones a un rancho en el Oeste, donde aprenderán a enlazar, montar y arrear ganado.

El capataz del arreo es un verdadero vaquero con el nombre de Curly; un sabio solitario y el último de una raza en extinción. Un día, mientras están en la pradera, Curly habla con Mitch, un vendedor de publicidad radial de mediana edad quien está desencantado con su vida laboral y familiar.

«Un vaquero lleva un estilo de vida diferente», declara el rudo Curly. «Cuando todavía había vaqueros. Aunque somos una raza en extinción esto aún tiene significado para mí. En un par de días, trasladaremos esta manada cruzando el río, los llevaremos a través del valle. Ahhh», se ríe suavemente, «no hay nada como conducir la manada».

«Lo ves, eso es grandioso», gorjeó el poco curtido Mitch. «Tu vida tiene sentido para ti». Curly se ríe sinceramente, y Mitch solo lo mira confuso. En este punto el sabio Curly llega al corazón de estos empresarios de mediana edad. «Todos ustedes vienen aquí a la misma edad. Los mismos problemas. Pasan cincuenta semanas al año haciéndose nudos en sus sogas. Luego piensan que las dos semanas aquí se los desatarán. Ninguno de ustedes lo entiende». Los dos hombres quedan en silencio bajo el peso de estas palabras.

Curly continúa: «¿Saben ustedes cuál es el secreto de la vida?»

-«No, ¿Cuál es?», replican a coro. 

Curly levanta su curtida mano y parece apuntar hacia el cielo. 

- «Esto».

- «¿Tu dedo?» replican.  

Todavía apuntando, Curly dice: -«Una cosa. Solo una cosa. Apéguense a ella».

- «Eso es grandioso, pero ¿qué es esa cosa?» instiga Mitch ávidamente, preguntando de parte de todos nosotros. 

Curly se inclina y dice: -«Eso es lo que ustedes deben averiguar».

Si usted pudiese apuntar a una sola cosa que dé propósito a su vida, ¿Cuál sería? ¿Qué elegiría para enfocarse, para hacer de ello su primera prioridad y su meta final? No olvide esto usted puede tener una visión que le indica a donde ir, pero sin propósito, olvidará constantemente porque lo está haciendo, porque debe cumplir la visión.

Eche un vistazo a la siguiente lista y decida honestamente:

  • Dinero
  • Fama
  • Prestigio
  • Poder
  • Prominencia
  • Ser el mejor
  • Deportes/recreación
  • Independencia económica/seguridad
  • Éxito en los negocios o en el ministerio
  • Familia y matrimonio
  • Paz
  • Jesús.

Al inicio de mi conversión, veintitrés años atrás, mi elección y prioridad fue Jesús. Pero por alguna razón, sin darme cuenta, aunque le servía en la iglesia, el ministerio y doquiera que iba Él se fue desplazando del primer lugar. Tratando de servirle a Él, había dejado de buscarle. Me empezó a impulsar la costumbre y la religiosidad, empecé a sentir temor por el futuro, y eso sesgó mi perspectiva en la vida. 

Luchaba con periódicas punzadas de ansiedad, y era fácilmente distraído mientras trataba de hacer las inversiones correctas para mi futuro, constantemente observando los indicadores del presente en lugar de al dueño de mi vida y futuro.

CUANDO APUNTAMOS MAL, PERDEMOS EL PROPÓSITO DE LA VIDA

Tuve que volver a mi lista de prioridades. Solo pude volver al camino correcto cuando decidí regresar a mi primer amor, mi verdadera meta en la vida, Jesús. Cuando mi perspectiva estuvo firmemente en su lugar, así también estuvo mi corazón para lo que Dios me había llamado a realizar. 

Todo depende de a qué le apuntas. Cuando apuntamos al blanco equivocado la vida misma llega a ser evasiva. Asegúrate de estar apuntando al blanco correcto. Mantén tu perspectiva claramente enfocada en el blanco, y frecuentemente verifica doblemente para asegurarte que ese es el blanco correcto.

Tómese un tiempo ahora. ¡Deje de remar por la vida frenéticamente y averigüe si todavía va en la dirección correcta! ¿Cuál es esa sola cosa?

Las Olimpiadas Especiales son una maravillosa organización que anima a niños y adultos con necesidades especiales de aprendizaje o discapacidades físicas a competir en eventos atléticos. Los eventos de pista y campo a menudo son emocionantes oportunidades para sorprenderse por las expresiones de vida más modestas y auténticas. Sucedió en una de esas carreras. Pequeños niños de entre 8 y 12 años se reunieron en la línea de partida. Algunos estaban en sillas de ruedas, otros con abrazaderas, y todos estaban llenos de anticipación. Los padres y los parientes colmaban las gradas, cada uno animando a su hijo con una exuberancia que en comparación haría ver pálido el celo de los fanáticos de las Series Mundiales.

El juez de salida disparó su pistola al aire. ¡Salieron! El supremo esfuerzo de cada niño tocaba el corazón de todos los presentes. Había niños con muletas, laboriosamente controlando sus miembros. Niños con síndrome de Down corrían al lado de aquellos con abrazaderas en sus piernas. Una niña en silla de ruedas había dado vuelta a su silla, motorizándose en reversa con su pequeño pie para darse más velocidad. Pronto, sin embargo, ella comenzó a virar fuera de curso, y no tardó mucho en terminar contra las gradas. Imposibilitada de liberarse de esta dificultad, comenzó a pedir ayuda. Un niño discapacitado y otro con síndrome de Down escucharon sus ruegos. 

Corrieron hacia donde ella estaba, dieron vuelta su silla y comenzaron a empujarla hacia la meta. En medio de los gritos de alegría y júbilo, el pequeño grupo de rescate cruzó la línea. Su objetivo no era necesariamente terminar primero. Verás, ellos pensaban que su meta era ver que todos pudieran cruzar la línea, y eso requirió de la ayuda de todos los niños involucrados.

¿Qué te ha pedido Dios que hagas con tu vida? Si tuvieses que escribir en un párrafo una declaración de tu misión personal, ¿qué diría? Si no estás seguro de cuál es tu asignación en la vida, entonces ¿cómo sabrás qué oportunidades debes aceptar y cuáles debes rechazar? Como el Gato le indicó a Alicia, si no sabes hacia dónde vas cualquier camino te llevará allí. Sintiendo que mi enfoque era difuso, me senté y forjé lo que yo sentía que era la dirección y asignación de Dios para mi vida. Sobre esta declaración se apoyan todas las actividades de mi ministerio. 

Me ayudaría el decidir a cuáles actividades diré sí y a cuáles diré no. Esta declaración actuaría como un dispositivo interno de dirección para guiarme en la carrera que fue preparada para mí. Aquí está esa declaración:

Modelar y comunicar verdades bíblicas de tal manera que inspire carácter, equipe líderes para que sean saludables y efectivos, mejore el conocimiento de Jesucristo y efectivamente evangelice a aquellos que Dios está atrayendo para sí.

¿Hacia dónde le lleva su ruta? ¿Sabes dónde quiere terminar? Si sabe estas cosas, entonces está bien en el camino hacia el éxito. Si no, entonces tómese unos minutos, incluso unos días, para descifrar su misión personal.

Conteste esta pregunta que cambiará su vida:

¿Qué me ha pedido Dios que haga con mi vida?

Una actitud que atrae el éxito comienza conociendo qué oportunidades aceptar y cuáles rechazar. De esta manera comenzará a desarrollar una vida que responda al llamado diario de Dios. Recuerde, primero apunte al blanco correcto. ¿A qué le está apuntando? ¿Cuál es tu meta? Esto determinará la carrera que correrá.

CLAVE No 2

Uno de mis mentores, me contó la historia de un viejo pastor que refería como al envejecer, tras más de cuarenta años de servicio en el ministerio, había dejado de preocuparse por lo que había hecho o dejado de hacer, para enfocarse más bien en quien se había transformado.

En el liderazgo auténtico, la actitud correcta es transformacional. El verdadero legado de un líder no es cuánta información transmite, cuánto conocimiento crea y agrega a otros, sino su propio caminar con Jesús. Aprendimos la semana pasada que la primera clave para una actitud de líder auténtico es "apuntar al blanco correcto". Esto es enfocarme en lo importante, no en las añadiduras. 

Deseo compartir con usted, en esta oportunidad, la segunda de cuatro claves indispensables para desarrollar la actitud correcta en un líder saludable y efectivo.

2. Corre la carrera correcta

Dios prepara una carrera diferente para todos y cada uno de nosotros. Usted no puede ni debe correr la carrera de otro, solo puede y debe correr la suya.

Por lo tanto, nosotros también, "teniendo en derredor nuestro una gran nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante". (Hebreos 12.1) 

Si usted corre la carrera equivocada, terminará en la línea de llegada incorrecta. En el libro "Construyendo la Iglesia como Equipo", Wayne Cordeiro cuenta la historia real de un corredor de la maratón en las Olimpiadas quien, aunque claramente dejó a todos atrás, fue descalificado de la competencia por la medalla. ¿Por qué? Porque en su fatiga y confusión, había cruzado la meta final equivocada.

A veces nosotros, como creyentes, vivimos vidas sin contentamiento porque estamos corriendo hacia la meta equivocada. Ponemos un esfuerzo enorme, pero no estamos invirtiendo nuestro tiempo y recursos donde Dios quiere que los invirtamos. En cambio, tenemos nuestros propios deseos e intentamos usar a Dios para ayudarnos a llegar donde queremos ir.

Como invocando al genio de la lámpara, tratamos de frotar a Dios de la manera correcta, para que Él conteste nuestras oraciones como nosotros queremos que sean contestadas. No queremos esperar consejo, así que le pedimos a Dios que bendiga lo que hacemos en lugar de pedirle que nos ayude a hacer lo que Él está bendiciendo.

Intenta hacer la siguiente oración. Cambiará su perspectiva y le ayudará a mantenerte en camino y terminar bien:

Señor, aquí está mi vida. Usa mi vida para Tus propósitos y Tus deseos. Señor, ven a vivir Tu vida a través de mí. Lo que sea que tengo, cualquier capacidad que pueda poseer, cualesquiera que sean mis habilidades y aptitudes, finanzas o tesoros, Señor, las pongo a Tus pies. ¿Cómo puedes usarlas? Instrúyeme, para que pueda ser un mayordomo fiel y usa mi vida para Tus propósitos. Ya sea que tenga mucho o poco, estaré satisfecho porque sé que estás usando mi vida para Tus propósitos. Ven, Señor, vive Tu vida a través de mí.

¡En lugar de decirle a Dios lo que harás por Él, pídale que haga Su trabajo a través suyo! En lugar de decirle a Dios cómo planeas vivir para Él, pídale que le muestre Sus planes para su vida. ¡Haciendo esto, podrá tocar Su poder para complementar Sus planes a Su manera!

No hay mayor satisfacción que experimentar la descarga de Su vida a través de nuestra alma.

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis».
(Jeremías 29.11)

CLAVE No 3

Si algo tenemos en común todos es que vivimos en un mundo que estimula la insatisfacción. Vivimos insatisfechos casi siempre por aspectos superficiales y materiales, no por los profundos y eternos. Nos levantamos de mañana, con una sensación de falta de logro, de realización. Nos quejamos, criticamos, buscamos culpables. Basta mirarse en el espejo para reconocer quien es el que tiene que tomar una decisión para cambiar la actitud que hace que todas las circunstancias opriman más de lo debido.

Mediante las claves anteriores, hemos aprendido sobre nuestra innegable responsabilidad en las decisiones que nos puedan asegurar paz, amor, fe y esperanza en este mundo y más allá. Son claves para una actitud de líder. 

3. Comprende que satisface tu alma


Jesús nos da el secreto del contentamiento: «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». (Mateo 6.31-33)

El contentamiento no puede ser adquirido directamente. Sino, que es un producto derivado de un vida enfocada en las cosas correctas. La gente verdaderamente

satisfecha es aquella cuyo objetivo en la vida es algo mucho más grande que lograr mera satisfacción solamente. Si el sólo objetivo de tu alma es adquirir posesiones y dinero a los efectos de estar cómodo y contento, entonces el contentamiento será tan evasivo como una mariposa.

Algunos años atrás, todo el mundo tenía sus ojos puestos en un americano billonario cuyo deseo era volar el avión más rápido del mundo. De manera que él diseñó, construyó y piloteó el avión más rápido del mundo. Quería tener barcos y condominios y vivir en lugares exóticos, así que los compró. Amasó semejante fortuna que se decía que tenía dos presidentes de Estados Unidos a sus órdenes.  

Él creía que podía obtener satisfacción teniendo más amantes y aventuras sexuales, yendo a más expediciones, exploraciones y excursiones. De manera que así lo hizo. 

Avancemos la cinta hacia el final de su vida. Su cabello está largo y descuidado, su barba desordenada, y sus brazos están cubiertos con las marcas punzantes de un drogadicto intentando frenéticamente impulsar satisfacción a través de sus venas. Las uñas de sus dedos están largas y desarregladas, que parecen pálidos tirabuzones amarillos. Postrado en cama, se sienta en un trance inducido por la droga, asomándose a la vida a través de oscuros, huecos de ojos hundidos en un cuerpo demacrado. Se ha perdido la vida misma.

APRENDE A COMPRENDER QUÉ SATISFACE TU ALMA; DE OTRA MANERA, NUNCA DESARROLLARÁS UNA ACTITUD DE VERDADERO CONTENTAMIENTO.

Él vive en un confinamiento auto impuesto. Es un hombre que gastó los mejores años de su vida buscando desesperadamente la satisfacción, pero nunca la encontró. Finalmente muere en un pozo solitario de desesperación. Estoy seguro de que reconocerás el nombre de esta persona: Howard Hughes.

Vivió toda su vida esperando encontrar satisfacción, pero terminó con las manos vacías. Cambió su alma por posesiones y la perdió completa en la carrera.
Lee lo que Jesús tenía para decir acerca de la necia persecución de un hombre rico: «Diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios». (Lucas 12.19-21)

Johnny Carson el humorista anfitrión de las noches en la televisión ganó millones de dólares mediante su programa nocturno, El show de esta noche. Con toda su fortuna, sus ingeniosos y coloridos chistes, podrías pensar que él era una de las personas más felices que había en el planeta. Pero en una entrevista, uno de sus familiares dijo: «Johnny es una de las personas más tristes que conozco. Siempre está intentando pasarla bien, pero nunca lo logra».

Aprende a comprender qué te satisface verdaderamente, qué satisface tu alma. De otra forma, nunca desarrollarás una actitud de verdadero contentamiento. Siempre estarás buscando pasarla bien, pero nunca lo lograrás.

CLAVE No 4

Por décadas se creyó que las personas obtenían satisfacción a partir de los incentivos principalmente materiales en sus labores. La verdad es que dichos incentivos motivan en menos del 10% de las oportunidades, mientras la realización y el clima organizacional son motivadores más fuertes en el 60% de los casos.  

Verán, no es lo externo, sino lo interno lo más importante en motivación. Esto es, que la motivación empieza en cada uno, internamente, y se estimula con condiciones o incentivos que apelan a lo que ya internamente decidimos vivir y creer. Por eso la cuarta clave para tener una actitud de líder auténtico tiene que ver con encontrar satisfacción interna.

4. Haz de la satisfacción una labor interna

El apóstol Pablo no vivió una vida aristocrática, acomodada, pero desarrolló una actitud de primera clase que lo impulsó a través de cada tormenta.

«He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». (Filipenses 4.11-12)

Pablo había pasado hambre. Había sido abandonado. Había sido apedreado, había naufragado, había sido fustigado, golpeado y dejado por muerto. Pablo había sido burlado, ridiculizado y calumniado.

Cuando escribió esas palabras acerca del contentamiento, estaba escribiendo desde la prisión. Sabía que en pocos años sería torturado hasta la muerte.

¿Cómo es posible que pudiera mantener una actitud piadosa bajo tales circunstancias? ¿Cómo podía decir que sabía lo que significaba estar contento? Porque su objetivo en la vida era mucho más grande que el contentamiento mismo.

El objetivo de Pablo no era obtener un estilo de vida de conveniencia y comodidad. El objetivo de Pablo era conocer a Dios y servirle. Su único deseo era que, de alguna manera, en algún sentido, su vida fuera usada para que los propósitos de Dios se cumplieran. Buscó primeramente el reino de Dios ofreciendo sus habilidades y su influencia para que el Señor pudiese utilizarlas.

Entonces el contentamiento inundó su vida, ¡y su actitud convirtió esa celda de prisión en el lugar desde donde casi la mitad del Nuevo Testamento sería escrito!

El contentamiento es vital en el desarrollo de una actitud extraordinaria. Es la última y crítica clave en tu proceso. Cada una de las cuatro claves que hemos abordado en esta serie parecen simples, pero cada una es eternamente valiosa. Recuerda, comienza correctamente por apuntar al blanco correcto, el que Dios tiene para ti «corre tu carrera particular para ganar» (ver Hebreos 12.1).

¡El próximo paso es sólo hacerlo! Corre la carrera correcta. Las últimas dos van mano a mano. Comprende qué es lo que satisface tu alma, y hazlo a través de aprender a tener contentamiento interno. ¡Con estas claves a mano, serás capaz de correr tu carrera y finalizar bien!

Cada una de las cuatro claves que hemos explorado apuntan en una dirección, vivir una vida enfocada, con propósito, reconociendo humildemente que el entorno influye, pero nunca determina a una persona, hombre o mujer, que entiende que ha sido llamada a liderar decisivamente en su ámbito y según sus competencias.

Hasta pronto,

M.A. Juan Carlos Flores Zúñiga, CPLC, CSO

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