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lunes, 12 de octubre de 2026

Cómo rendir cuentas con transparencia

A fines de los noventa del siglo pasado cuando llevaba un curso de posgrado en mercadeo en Guadalajara, México, me enfrente con un principio medular para mi desarrollo personal y profesional: la rendición de cuentas diaria, en inglés “accountability”.

El principio me impactó profundamente, no por su novedad, ya que la humanidad viene hablando y estudiando sobre el compromiso con la transparencia, rendir cuentas de aquello de lo que somos responsables, desde 1.400 D.C. cuando el término fue acuñado en el francés y más tarde incorporado al inglés.

Y, sin embargo, incorporarlo como parte de nuestros hábitos y comportamiento general sigue siendo desafiante en nuestro contexto contemporáneo.  La razón de fondo estriba en que para que adoptemos un cambio de comportamiento este debe afirmarse en nuevos hábitos periódicos estructurados mediante rituales.

Como coach profesional certificado e individuo he incorporado gradualmente la práctica de rendir cuentas semanalmente a un tercero a quien autorizo a hacerme preguntas sobre mi integridad y progreso. Se trata de preguntas abiertas, que son formuladas sin crítica, ni juicio, y que debo contestar con brutal honestidad. 

Quien pregunta no puede brindarme retroalimentación negativa, aunque me desvíe de mis compromisos, pero al verme en un espejo mediante la interacción asumo clara responsabilidad de lo que debo mejorar.

PREGUNTAS PARA TRANSPARENCIA COTIDIANA

De hecho, en todas nuestras redes de coaching grupal, como en las sesiones individuales de coaching ejecutivo tempranamente solicito que todo cliente aprender a identificar y recurrir a un compañero de transparencia periódicamente para que pueda rendir cuentas, en un entorno seguro, sobre si mismo ante un tercero que no puede juzgarle, solo repetir las preguntas que han sido establecidas previamente.

Considero sinceramente que todos podemos aprender de ésta experiencia, especialmente porque provee una guía paso a paso para mejorar integralmente. No obstante, en mi propia vida cuento con personas seguras a las que rindo cuentas semanalmente sobre distintas aspectos de mi vida personal, laboral y espiritual para ayudarme a estar en curso.

He aprendido de uno de los grandes coaches en liderazgo de nuestro tiempo, Marshall Goldsmith, una lista de 32 preguntas que aplica la persona ante la que rindo cuentas, al inicio de cada semana. Las preguntas me permiten responder con un sí o un no o un número del 1 y 10. Luego un miembro de mi equipo al llegar el viernes por la mañana me hace una serie de preguntas para recapitular sobre si he sido fiel a las metas de comportamiento a lo largo de la semana. La belleza de este proceso es que asegura la transparencia de la rendición de cuentas.

Goldsmith dice que hay una regla no negociable: no se brinda retroalimentación negativa.   Sin importar lo que la otra persona haya hecho, no se debe decir algo que induzca a que se sienta culpable. En su lugar, a todos aquellos que respondan las preguntas afirmativamente, se les debe brindar retroalimentación positiva que refuerce el éxito.

Goldsmith ofrece una guía para cualquiera que quiera crear su propio ritual de preguntas semanal:

  1. Comience con una hoja de cálculo (Excel) y escriba una serie de preguntas importantes (pueden ser más o menos de 32) sobre sus experiencias con amigos, familiares y compañeros de trabajo.
  2. Elija un compañero de transparencia en quien pueda confiar y dele a él o a ella su serie de preguntas.  
  3. Entonces cree en su hoja de Excel, siete cajas para simbolizar cada día de la semana. Toda pregunta puede ser respondida con un sí o un no, o un número de 1 a 10.  
  4. Al final de cada semana, prepare un reporte en una ficha.  

“En todos los años que llevo respondiendo preguntas,” dice Goldsmith, “Nunca he conocido todavía un día perfecto.”

La meta, no obstante, es progresar hacia las metas, en lugar de tachar de la lista las alcanzadas, y descubrir que siempre hay espacio de mejorar en todas las áreas.  

Usted también puede plantear algunas preguntas a medida de sus preocupaciones actuales.  Por ejemplo, Goldsmith comienza con seis “preguntas activas” que han sido probadas en distintas investigaciones para conducir a un nivel de satisfacción más alto en la vida.  

Note que cada pregunta comienza con “¿Hice lo mejor posible para…”

  • ¿Establecer metas claras?
  • ¿Progresar hacia el logro de la meta?
  • ¿Ser feliz?
  • ¿Encontrar significado?
  • ¿Desarrollar relaciones positivas?
  • ¿Estar completamente comprometido?

COMPROMISO NO TRANSFERIBLE

Es fácil recaer en viejos patrones cuando tratamos de cambiar nuestro comportamiento.  Por lo que debemos recordar diariamente el lema de que “lo que no se mide, no avanza”.  Las preguntas diarias lo afirman personalmente en su rendición de cuentas.

Los recordatorios pueden ser hechos por un amigo, un miembro de su núcleo familiar o un colega, presencialmente, virtualmente o por vía telefónica y correo electrónico.

La redacción de las preguntas es un aspecto esencial del proceso. Si la frase de apertura constante “¿Hice lo mejor posible para …” parece innecesariamente redundante y prolija, no la edite. Continue con ella.

Lo bueno de comenzar las preguntas con “¿Hice lo mejor posible para…” es que es muy difícil que culpemos a alguien más por nuestro propio fracaso? Solo usted puede ser responsable por “¿Hice lo mejor posible para…”

Si no fue feliz o pleno durante el día o el trabajo no salió muy bien, uno puede fácilmente señalar algún factor externo ajeno a uno mismo como la causa.

Es importante por eso comprender que la pregunta no se enfoca en cuan bien me desempeñé durante el día, sino cuanto traté – cuanto esfuerzo puse de mi parte para cumplir el objetivo.  Esto lo lleva a asumir responsabilidad personal y no transferirla a otros factores.

CUESTIONARIO AL FINAL DE CADA SEMANA

La siguiente es una adaptación a nuestra realidad de las otras dieciséis preguntas que el coach ejecutivo Marshall Goldsmith responde semanalmente, después de las seis preguntas básicas citadas al inicio y que son recomendables para todos.  

En una escala de 1 a 10, “¿Hice lo mejor posible para:

  • ¿Aprender algo nuevo?
  • ¿Desarrollar nuevo material?
  • ¿Preservar las relaciones con todos los clientes?
  • ¿Ser agradecido por lo que usted tiene?
  • ¿Evitar comentarios odiosos o destructivos sobre otros?
  • ¿Perdonarse a si mismo y a otros por errores percibidos?
  • ¿Evitar tratar de probar que usted esta en lo correcto cuando no vale la pena?
  • ¿No desperdiciar energía en lo que usted no puede cambiar?
  • ¿Hacer ejercicio físico?
  • ¿Meditar?
  • ¿Tener una buena noche de descanso?
  • ¿Tener una dieta saludable?
  • ¿Decir o hacer algo bueno a su esposa(o)?
  • ¿Decir o hacer algo bueno a su hijo (a)?
  • ¿Decir o hacer algo bueno a su suegra (o)?
  • ¿Decir o hacer algo bueno para su yerno o nuera?

La experiencia de Goldsmith está apropiada a su realidad como coach profesional y a su contexto cultural y social, por lo que cada uno de nosotros seamos coaches, clientes o meros observadores requerimos adaptar las preguntas a nuestra situación personal y profesional.

Por ello, primeramente, tome en cuenta que su compañero (as) de rendición de cuentas (transparencia) debe ser alguien discreto, y confiable. Una persona segura que desee apoyarlo sin juzgar en ningún momento su progreso y a quien usted autorice para preguntar diariamente. 

Hasta la próxima,

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., CPLC, CSO

COACHING EN TRANSICIONES

miércoles, 7 de febrero de 2024

Cómo ejercer un liderazgo ético con transparencia

Los escándalos corporativos de los noventas pusieron en boga el término "transparencia" como un adjetivo calificador de la forma de hacer negocios globalmente. Si bien, la discusión sobre la ética y los negocios es tan vieja como la humanidad, nunca los límites de lo que es o no ético ha sido tan enfatizado en el mundo secular como hoy en día.

La paradoja de agregar el término ético a los negocios que se entablan en el contexto de la nueva normalidad, es que implica que los negocios tienen una raíz profundamente egoísta y existen para tomar ventaja unos de otros. Nunca hemos vivido en un entorno donde la desconfianza y el egoísmo sean tan rampantes como en el presente contexto pospandemia.

En buen lenguaje liberal, Milton Friedman, premio nobel de economía, indica que la única ética válida de un negocio es generar ganancias. Sin embargo, para Edward Freeman, en su teoría de los grupos de interés (Stockholders) sin ética ningún negocio sobrevivirá.

En el centro del debate se encuentra un asunto medular, la riqueza de las naciones no se basa más en sus materias primas, capacidad de producción instalada, espíritu y visión empresarial, sino en el recurso más abusado en la historia económica, el capital humano. Otro nobel de Economía, Amartya Sen, declara que el recurso más estratégico para competir globalmente es el capital humano.

Una cosa es un producto o servicio que reditúa ganancias, y otra cosa es un ser humano como medio y fin del proceso productivo. En numerosos estudios ha quedado claro que la mayoría de los funcionarios o trabajadores de las grandes corporaciones, públicas y privadas, consideran hasta en un 70% que sus directivos y accionistas no actúan éticamente, esto es con transparencia dentro y fuera de la empresa.

Por otra parte 9 de cada 10 personas según una encuesta de Gallup citada por Marcus Buckingham en su libro "La mejor cosa" no están comprometidos en sus trabajos, entre otras cosas, porque no se identifican con las autoridades y la visión de la empresa.


ÉTICA Y TRANSPARENCIA

Lo que garantiza la ética personal y corporativa en el marco de la nueva realidad pospandemia, la nueva normalidad, es la convicción de que ésta solo se puede garantizar si cada líder, público o privado, cumple asertivamente con las cuatro dimensiones de la transparencia: accesibilidad a la información, rendición de cuentas, participación ciudadana y datos abiertos. No obstante, sin una estructura que provea transparencia en la organización, no se puede garantizar la ética personal o corporativa de sus miembros. No importa si hablamos de una empresa, un ente no lucrativo, o un gobierno.

Las cuatro dimensiones de la transparencia están encadenadas porque obligan a los interesados en hacer negocios o servir a los demás, a establecer claras salvaguardas en su comportamiento diario. En otras palabras, si nuestros asuntos no son privados, la información que brindemos debe estar accesible a los interesados directos o indirectos, debemos rendir cuentas periodicamente, recibir la retroalimentación de aquellos a los que decimos servir o con quienes hacemos negocios, y proveer periódicamente datos editables, actualizados y oportunos sobre nuestras actividades. Estos datos a modo de evidencias deben estar disponibles publicamente para su examen.

Todo se puede resumir en la rendición de cuentas que obliga a contar con indicadores de transparencia. Sin esto ningún liderazgo puede ser establecido en la nueva normalidad y mucho menos inspirar la confianza de quienes como capital humano son el motor e insumo del éxito de cualquier firma u organización hoy en día, ya sea que produzca bienes, servicios o ideas.

Esto afecta no solo el alma de las empresas, sino las comunidades, las iglesias, los gobiernos. La transparencia es un proceso de doble vía, sistémico, en el que concebimos como contraparte o grupo de interés aun a aquellos que no tienen que ver directamente con nuestro giros de negocios o actividades.

Si no se aprende a rendir cuentas en la curva de la vida de un líder, esto no se podrá desarrollar con facilidad en la vida empresarial, espiritual o gubernamental.

Es tiempo de repensar seriamente nuestros hábitos como líderes, ¿Cuenta usted con un compañero de transparencia o mentor? ¿Ha establecido un proceso para dar cuentas en su hogar, empresa, iglesia o comunidad?

No se trata de quedar bien con los demás sino de aprender a ser confiable, sin confiabilidad no hay demanda a ser integro, sin transparencia podemos parecer, pero nunca ser éticos. Negar esta realidad conlleva perder la mejor oportunidad en la vida de ofrecer algo de valor en todos los ámbitos. Volver al ser humano, que es el centro del nuevo liderazgo global, del liderazgo saludable y productivo, ético y transparente.

Hasta la próxima.

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., CPLC, SCF
COACHING EN TRANSICIONES

Cómo rendir cuentas con transparencia

A fines de los noventa del siglo pasado cuando llevaba un curso de posgrado en mercadeo en Guadalajara, México, me enfrente con un principio...