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viernes, 20 de marzo de 2026

Puedes destruir la "kriptonita" en tu vida y liderazgo

Lo que voy a compartir con ustedes en el presente artículo ha sido uno de los mayores desafíos en mi vida. Recuerdo que de niño veía la serie original de Superman.

Clark Kent (un reportero de periódico muy normal) entraba en una cabina telefónica (algunos de ustedes nunca han visto una) y se transformaba en Superman, y su trabajo era aplastar el mal y derrotar a los malos. Todavía recuerdo al locutor… Más rápido que una bala. Más poderoso que una locomotora. Capaz de saltar edificios altos de un solo salto…

Pero Superman tenía una debilidad… algo que podía hacerlo caer de rodillas… y quitarle su superpoder. Era una misteriosa sustancia verde que lo hacía vulnerable… llamada kriptonita.

El tema de hoy es mi kriptonita… y es un gran problema para muchos de los que lideramos independientemente del entorno personal u organizacional.

Pero tengo buenas noticias… esta área también ha sido uno de los avances más transformadores que he tenido en mi vida.

COMO SER UNO MISMO

A menudo nos desafían diciendo…“Sé tú mismo. Todos los demás ya están ocupados”.

¡Sé tú mismo! Dos palabras sencillas. ¿Qué podría ser más fácil? Parece una petición muy sencilla. No requiere un cierto nivel de talento, coeficiente intelectual o educación. Si hay algo que deberíamos ser capaces de dominar… es eso.

Pero sabemos que no es tan fácil.

Como dijo el poeta estadounidense E.E. Cummings: “Ser nadie más que uno mismo en un mundo que se esfuerza, día y noche, por convertirte en todos menos en uno mismo, significa librar la batalla más dura que cualquier ser humano puede librar, y nunca dejar de luchar”.

Desde nuestros primeros días en el planeta, escuchamos voces que nos dicen QUIÉNES debemos ser y CÓMO debemos ser. Especialmente en la adolescencia, esas voces tienen un poder increíble en nuestras vidas y comienzan a formar los guiones que seguimos.

Aprendemos rápidamente a jugar el juego para obtener la respuesta y la afirmación que deseamos de los demás. En poco tiempo, se abre una brecha cada vez mayor entre quiénes somos realmente y la imagen que proyectamos, que refleja quiénes creemos que los demás quieren que seamos.

Hay una frase en latín en un antiguo escudo de armas que refleja la tensión con la que vivimos: Esse quam videri… que traducido significa “ser en lugar de parecer”.

En los rincones invisibles de nuestra alma, tenemos partes dañadas que necesitan sanar y ser transformadas.

Parte de mi camino como líder consiste en esforzarme por reducir la velocidad… ser reflexivo… crecer en autoconciencia y dejar que Dios haga la obra profunda de sanar algunas de esas partes dañadas.

Cada persona necesita descubrir sus órdenes selladas.

En un librito que leí recientemente, los autores hablaban de que Dios nos da "órdenes selladas" para nuestra vida. Tus órdenes son diferentes a las mías… y son únicas para tu personalidad, tu configuración y el llamado de Dios.

Los autores dijeron que nuestras órdenes selladas NO son “en primer lugar una tarea que debemos completar, sino nuestra forma especial de ser”. Algunos de nosotros necesitamos abrir el sobre y descubrir “nuestra forma especial de ser”. Se trata de descubrir quién eres en tu esencia… que sin importar lo que “hagas” o el trabajo que desempeñes, tu yo verdadero y auténtico se manifiesta. Cuando eso es cierto, estás “plenamente vivo” y funcionando en tu “punto ideal”.

TRES REALIDADES QUE DEBEMOS IDENTIFICAR

Así que, tomémonos un tiempo para analizar las siguientes realidades.

1. Todos somos más inseguros de lo que queremos admitir

Todos somos profundamente inseguros… bienvenidos a la raza humana. Todos luchamos contra la inseguridad, pero algunos simplemente la ocultamos mejor que otros.

Recuerdo una fiesta a la que asistí cuando tenía cincuenta y tantos años y sufrí un ataque de inseguridad. Había probablemente una docena de personas en la fiesta, y varios de ellos eran muy perspicaces, inteligentes y elocuentes. Para ser honesto, me sentí un poco intimidado. Seguía buscando la manera de participar en la conversación, pero me sentía fuera de lugar. Finalmente, uno de los chicos se giró y dijo: "Quiero saber qué opinas". Y me quedé en blanco. Murmuré una respuesta floja. Definitivamente no merecía un tuit. Entonces empezó a formarse una tormenta de vergüenza. Soy un idiota. Mi único momento para contribuir a una conversación inteligente y soné como un completo imbécil. Creo que la mayoría de nosotros somos mucho más frágiles internamente de lo que queremos que los demás crean.

El psicólogo canadiense David G. Benner dice que "En toda la creación, la identidad solo es un desafío para los humanos".

Teníamos un perro llamado Mayo que murió este año. Era prácticamente el perro perfecto; no perdía pelo, casi nunca ladraba y se llevaba genial con mis nietos y visitas. Era muy tranquilo. Era un escalón por encima de un peluche.

En todos los años que tuvimos a Mayo, nunca tuvimos que enviarlo a terapia ni a un terapeuta para hablar de sus problemas de identidad. Nunca tuvimos que explorar su familia de origen. Se sentía muy cómodo consigo mismo. No había poses, Fachada o necesidad de demostrar su valía. Se sentía completamente cómodo siendo lo que fue creado para ser.

Pero para nosotros, los humanos, es mucho más complejo. Ser auténticos, mantenernos reales y sentirnos cómodos con nosotros mismos… no es tarea fácil.

Por lo tanto…La adicción a la aprobación es la kriptonita para muchas personas en el ministerio.

Especialmente en mis primeros años sirviendo y liderando, complacer a los demás era un problema importante para mí. Me tenía bajo control.

En lugar de servir con un propósito noble o un corazón puro… buscaba una validación malsana de la gente. NECESITABA la aprobación y la afirmación de la gente para demostrar que tenía éxito y que era “SUFICIENTE”.

Uno de los guiones internos que ha impulsado mi vida ha sido… “Asegúrate de que todos tengan una buena opinión de ti”. Cuando eso sucede, centras toda la atención en lo externo… y apoyas lo que crees que la gente necesita ver para tener una buena opinión de ti.

En resumen… no hay nadie que no tenga algún nivel de inseguridad.

Entonces, ¿cómo podemos ser más saludables? ¿Cómo podemos ministrar desde una perspectiva más auténtica, sin la necesidad de complacer a los demás ni de buscar la aprobación?

2. Los líderes saludables son líderes diferenciados

Este es un camino largo, lento y progresivo. No verás mucho progreso de martes a miércoles. Pero si te apoyas en esto, bajas el ritmo comenzarás a experimentar cambio y libertad.

Entonces, ¿qué es la diferenciación?

“La diferenciación es la capacidad de ser plenamente uno mismo y estar plenamente conectado con los demás,” según el autor Steve Cuss en su obra “Gestionando la ansiedad en el liderazgo” (En inglés “Managing Leadership Anxiety”)

Por un lado, puedo conectar plenamente con los demás… Estoy presente. No nos desconectamos. Cuando entramos en una habitación, no es “AQUÍ ESTOY”… sino “ALLÍ ESTÁS”. Como dice Pablo… “somos auténticamente capaces de honrarnos unos a otros por encima de nosotros mismos”.

Esto es complicado… porque podemos dar la impresión de que realmente servimos a los demás… pero siendo honestos, tendríamos que admitir que a veces se trata realmente de nosotros… queremos que piensen bien de nosotros… necesitamos su afirmación. Pero, si nos diferenciamos, nos motiva realmente el amor y no la inseguridad.

Por otro lado, no tengo una necesidad malsana de encontrar mi significado en ti… no importa cuál sea tu opinión de mí, no afecta mi identidad como hijo de Dios. No uso el filtro de “tu opinión de mí” para determinar mis acciones o reacciones. En otras palabras, no me dejo secuestrar por la opinión que tengan de mí.

Juan el Bautista… En Juan 1, le preguntaron: "¿Quién eres?"… ¿Elías? ¿Profeta? Tenía muy claro quién era y no dejó que las voces y etiquetas externas lo disuadieran ni lo distrajeran.

Juan 1:20: "YO NO SOY EL MESÍAS"...

Jesús fue el ejemplo perfecto de alguien diferenciado.

Plenamente conectado, presente, amoroso… pero nunca se dejó secuestrar por las opiniones de la gente. Conocía y vivía claramente sus órdenes selladas.

  • La diferenciación te ayudará a tener una presencia sin ansiedad en un mundo ansioso.

Me gusta mucho esa afirmación: una presencia sin ansiedad en un mundo ansioso.

Edwin Friedman argumenta en su libro “El fallo nervioso” (en inglés “The Failure of Nerve”) que el atributo más vital para liderar, especialmente en entornos y sistemas humanos ansiosos, era una presencia sin ansiedad. Así, la principal herramienta de influencia del líder es su presencia (“Una presencia sin ansiedad”, pág. 99).

Cuando nos diferenciamos, Dios es nuestra conexión principal… y las personas son secundarias.

  • Los líderes diferenciados son tranquilos y valientes.

Nos encontramos en un momento histórico en el que liderar en la iglesia no es para los débiles de corazón. Ser parte del personal de una iglesia hoy en día es como competir en los "juegos del hambre"… requiere un nivel de habilidad y agallas que no se requería hace tres años.

La importancia de ser diferenciado es más importante que nunca. De lo contrario, estarás estresado todo el tiempo o querrás rendirte y renunciar.

Los líderes buenos y diferenciados mantienen la calma… y son valientes porque no encuentran su significado ni identidad en lo que otros dicen de ellos.

3.  Hay mucho en juego para ti y para todos con quienes te relacionas.

• Considera el precio que pagamos cuando no nos diferenciamos.

·         Nos excedemos. Esto es sobrefuncionar. En otras palabras, es hacer por los demás lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos. Como resultado, le damos demasiada importancia a los elogios y las críticas.

Se dice que, para muchos, los elogios son inamovibles, pero las críticas también son inamovibles. En mi caso, sin duda. He cargado profundamente con la desaprobación, y tarda mucho en disiparse. Cuando recibo un correo electrónico desagradable o alguien me ataca en internet, deseo con todas mis fuerzas ignorarlo. Pero esas críticas acaban ocupando más tiempo y espacio en mis pensamientos del que merecen. Cuando encuentras demasiado valor en lo que dicen y piensan los demás, terminas esforzándote por ser diplomático y complaciente con la gente para minimizar las críticas.

Además, no aprendes de las críticas lo que necesitas.

Cuando me siento inseguro y adicto a la aprobación, no puedo recibir críticas constructivas. Lo que parece una retroalimentación casual o normal puede resultar devastador para alguien que no se diferencia. Porque si me motiva el rendimiento y criticas mi desempeño, rápidamente lo percibes como un ataque personal. INVITA CONVERSACIONES INCÓMODAS… Gary Bender… "¿Qué necesito oír?"

Pero, además, se le ha dado demasiada importancia a la afirmación y los elogios.

Prov. 27:21 (NTV): "La fogata prueba la pureza de la plata y del oro, pero la alabanza prueba el corazón de una persona". En otras palabras, una persona se prueba al ser elogiada.

De hecho, lamentablemente, las palabras amables y los elogios han fortalecido mi autoestima y mi importancia de una manera poco saludable. Esto nos lleva a vivir con una duplicidad agotadora en la gestión de la imagen.

Es un desgaste emocional y mental estar constantemente gestionando tu imagen… asegurándote de presentar siempre una versión limpia de ti mismo.

Por ello, vivimos con motivos distorsionados. De hechom eso permite hacer lo correcto por las razones equivocadas. En lugar de preguntarte "¿qué es lo correcto?", te preocupas por pensamientos como "¿qué imagen me dará esto?" y "¿qué pensará la gente?".

No puedo decirte cuántas veces no he tenido la conversación difícil porque tenía miedo de causar problemas o no quería que esa persona me desagradara.

“Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo”. - Gálatas 1:10 (NTV) 

¡Guau!... ¡Qué afirmación tan contundente!

Pero a menudo, no somos valientes con nuestras convicciones.

A veces no dices ni haces lo correcto porque no quieres la desaprobación de los demás. En mis años de ministerio, muchas veces el miedo a la desaprobación me impidió hablar. Y, a menudo, generaba más disfunción porque no me diferenciaban como líder.

Pero como personas en el ministerio, tenemos un llamado más alto que la aprobación de la gente. Y a veces, para agradar a Dios, tendrás que desagradar y decepcionar a la gente.

Lastimosamente, a menudo el mal comportamiento no se confronta. No obstante, muchos equipos son disfuncionales porque el mal comportamiento nunca se confronta. En la iglesia luchamos por ello con la "amabilidad terminal".

Esto implica que no somos muy buenos para sentarnos como adultos maduros y tener conversaciones difíciles. Necesitamos desarrollar la habilidad de conversar con valentía.

a)   Nos enredamos.

b)   Perdemos nuestra individualidad…

“Alguien en una relación enredada está demasiado conectado y necesita satisfacer las necesidades de la otra persona con tanta urgencia que pierde el contacto con sus propias necesidades, metas, deseos y sentimientos”, declara oportunamente la autora Debra Roberts.

TRES PASOS PRÁCTICOS

Como hay tanto en juego, quiero compartirles por experiencia algunos pasos prácticos para superar esta kriptonita que afecta el liderazgo tanto en entornos organizacionales lucrativas como no lucrativos.

1.   Reduzcan la velocidad para realizar el trabajo interno difícil.

La falta de autoconciencia se ha convertido en un obstáculo para el liderazgo de muchos en el ministerio.  Por ello, le recomiendo estudiar y comprender  su genograma familiar.

2.   Aprende a gestionar el momento.

Momentos y pensamientos de inseguridad aparecerán de repente, como un invitado inesperado que llama a tu puerta. Aparecerán sin avisar y no puedes controlarlo por completo... pero no tienes que invitarlos a pasar a tomar un café y un pastel.

Pueden inmiscuirse y subirse al coche... pero no tienes que dejarles el volante.

Viene al caso una experiencia que tuve una vez que fui invitado a predicar en una iglesia con la que no estaba familiarizado. Acababa de terminar mi sermón y bajé de la plataforma. Un amigo pastor me había pedido que hablara en su iglesia sobre el tema de la oración. Esta iglesia tenía varios servicios, así que proporcionaron una sala verde justo al lado de la plataforma donde el orador podía pasar el rato entre servicios. Así que, mientras me dirigía al vestíbulo para saludar a la gente, pasé por la sala verde para dejar mi Biblia y recoger una botella de agua. Al entrar en la habitación, cogí el teléfono y enseguida vi en la pantalla de inicio que tenía un mensaje de texto de alguien. No era de alguien de mi lista de contactos, ya que solo aparecía su número.

Ahora, recuerden que acababa de terminar mi mensaje unos 60 segundos antes, y lo único que podía ver en mi pantalla de inicio era la primera línea del mensaje de texto que me había enviado esta persona: "¡Débil y predecible!". Si alguna vez han predicado, saben que se toman muy a pecho los comentarios sobre su predicación. En un instante, me invadió una oleada de inseguridad. Nunca nadie me había dicho con tanta claridad y franqueza que mi predicación era débil y predecible. Sentimientos de incompetencia y de no ser lo suficientemente bueno afloraron. En ese momento, no me distinguía.

Cuando abrí el mensaje de texto, no era para nada lo que pensaba. Durante mi sermón, les pedí a las personas que escribieran una o dos palabras que describieran su vida de oración actual, y las dos palabras de este hombre fueron "débil y predecible". Luego me agradeció el mensaje y me agradeció lo útil que le había sido. Recuerdo haber pensado: "¿Podrías haber empezado con las palabras de ánimo primero, porque ahora se me ha desatado toda la inseguridad que sentía?". No gestioné bien el momento.

El famoso pensador y psiquiatra Viktor Frankl nos recuerdo al respecto que “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad.”

Por su parte, el orador y escritor James Clear, agrega a lo anterior a modo de analogía que “Cuando bebes agua de un vaso, se convierte en parte de ti. Cuando el agua cae sobre ti como lluvia, se evapora unos minutos después. De igual manera, los pensamientos pueden ser consumidos o descartados. ¿Es este pensamiento nutritivo? ¿Es esta sensación algo que deberías beber? ¿O es más como quedar atrapado bajo la lluvia? Siempre sentirás la lluvia, pero no tienes que beberla. Puedes dejar pasar el pensamiento y en unos instantes volverá el sol.”

Puede que no seas el más grande, el mejor, el más brillante, el más rápido… pero Dios te ha elegido. Espero que nunca superes lo que significa que el Dios del universo te haya elegido. Y al igual que Jesús, eres su hijo amado.

Cuando podemos resolver la cuestión de la identidad, nos encontramos en condiciones de diferenciarnos y ser la mejor versión de nosotros mismos. Porque ahora podemos mostrar nuestro auténtico yo, no nuestra sombra ni nuestro falso yo. Aceptar nuestra bendición trae una libertad increíble. Ahora soy libre de conectarme plenamente contigo... de amarte con autenticidad, pero sin depender de ti para que me valides o me des mi sentido de valía.

Me encantan las palabras del teólogo Henri Nouwen: «El cambio del que hablo es el cambio de vivir la vida como una prueba dolorosa para demostrar que mereces ser amado, a vivirla como un incesante «sí» a la verdad de ese Amado».

Un camino es agotador, el otro es estimulante. Uno te drena la vida, el otro te la da. Cuando esto se asienta en tu alma, puedes presentarte sin miedo y arriesgarte a ser tú mismo.

Un periodista hizo una vez una pregunta perspicaz al entrevistar a una mujer de la Orquesta Filarmónica de Boston: "¿Qué se siente al recibir una ovación del público al final de tu actuación y luego despertar por la mañana con una crítica negativa en el periódico?". Su respuesta fue aún más perspicaz. Dijo que con el tiempo había aprendido a no prestar atención a los aplausos del público ni a la desaprobación de los críticos. Solo buscaba la aprobación de su director. Al fin y al cabo, él era la única persona que realmente sabía cómo debía actuar.

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, BSc., CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

martes, 27 de enero de 2026

Como líder no permita que las etiquetas se conviertan en creencias limitantes

El filósofo y teologo danés Søren Kierkegaard escribió que “Una vez que me etiquetas, me niegas”. Tal es el peligroso poder que ejercen las etiquetas que nos aplican y aplicamos a otros en nuestro entorno como líderes. 

A menudo, al facilitar en mi práctica profesional el coaching a líderes me topó en las sesiones con creencias limitantes que impiden a mis clientes avanzar, y una forma en que estas creencias limitantes se afinca en nuestro ser es medianter la aplicación y/o adopción de etiquetas.

Aunque una etiqueta sea simplemente un término descriptivo con el que nos referimos a nosotros mismos o a los demás y parezca inofensiva, también se puede transformar en una suerte de "caja" de creencias subyacentes con la que la gente y nosotros mismos nos sentimos incómodos..

Desde pequeños, nuestros familiares, amigos y profesores nos etiquetan. Con o sin buenas intenciones, se repiten una y otra vez cosas sobre nuestra apariencia, personalidad, forma de trabajar, estilo o comportamiento en general, hasta que parecen ciertas. Incluso repetimos estas etiquetas a los demás porque no sabemos qué hacer.

Más tarde, son nuestro jefe y compañeros quienes añaden etiquetas a nuestra lista. Podemos adoptarlas porque no queremos molestar a personas importantes en nuestras vidas. O simplemente nos quedamos con ellas porque estamos demasiado ocupados o nos sentimos impotentes para desafiarlas o rechazarlas.

EL IMPACTO TEMPRANO DE LAS ETIQUETAS

Lamentablemente, si nos las imponen a una edad temprana, incluso nos CONVERTIMOS en lo que rezan esas etiquetas. Como adultos, las etiquetas pueden dificultarnos el comportamiento cuando queremos comportarnos de una manera diferente a cómo nos perciben nosotros o los demás, convirtiéndose en creencias limitantes que nos mantienen estancados.

Las creencias y etiquetas limitantes incluyen: Pedro es tan brillante, es un ratón de biblioteca, le encantan las computadoras, es un nerdo. María es un espíritu libre, es una chica muy simpática, es tan frágil, siempre llega tarde. Ema, por su lado, es una pelirroja apasionada, una soñadora, una charlatana mientras Juan es un caballo negro, un deportista, un matón.

Así que, si María siempre se consideró un "espíritu libre", puede que casarse o aceptar un trabajo local le resulte un poco aterrador o restrictivo. O si la gente piensa que es "frágil" o "la chica buena", puede que le cueste ser fuerte y defenderse cuando la situación lo exija.

Generalmente, estas etiquetas conllevan un juicio, ya sea positivo o negativo. Cuando la etiqueta nos encaja, nos sentimos bien con nosotros mismos y cuando no encaja con nosotros ni con nuestro entorno, nos sentimos mal (causando culpa, ira, decepción, resentimiento).

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Las ventajas de las etiquetas incluyen principalmente las siguientes:

1. Las etiquetas hacen que la vida y/o las personas parezcan más sencillas y fáciles de tratar.

2. Las etiquetas nos ahorran tiempo: sabemos a quién acudir para qué y a quién NO.

3. Las llamadas etiquetas "positivas" pueden ayudarnos a comprender nuestro valor personal, ayudándonos a sentirnos seguros de nosotros mismos: "Esto es lo que soy".

4. Pueden guiarnos sobre cómo debemos comportarnos: sabemos qué se espera de nosotros.

5. Y las etiquetas pueden darnos permiso para hacer cosas o ser de cierta manera que puede ser cómoda o conveniente para nosotros...

Las principales desventajas de las etiquetas incluyen entre otras:

1. Las etiquetas pueden convertirse en creencias limitantes y mantenernos estancados en nuestro camino vital creyendo, implícita o explícitamente, que simplemente somos así. Si pensamos que somos simplemente olvidadizos, ¿por qué nos molestaríamos en intentar cambiar?

2. Nos ayudan a evitar acciones o cambios que no queremos hacer. Si bien esto puede ser útil a veces, también puede ser limitante o destructivo.

3. Nos mantienen atrapados en relaciones y patrones de comportamiento difíciles, a menudo con otras personas a las que hemos etiquetado.

4. Las etiquetas no nos permiten ser ni comportarnos de forma diferente según las circunstancias; sugieren rigidez, una única forma de ser. Incluso las llamadas etiquetas positivas, como "ser confiable", pueden hacer que no nos sintamos cómodos diciendo que no o anteponiendo nuestras necesidades.

5. Las etiquetas pueden convertirse en una fuente de molestia o frustración, ya que pasamos el tiempo intentando cumplirlas o intentando superarlas.

Entonces, ¿qué hacer cuando un cliente en el coaching usa una etiqueta y se ha arraigado tanto que se ha convertido en una creencia limitante? Bueno, en realidad se convierte en una gran oportunidad para hablar y explorar durante la sesión.  

Y cuando nuestros clientes descubren que es solo un nombre, una etiqueta, y que tienen el poder de cambiarlo, ¡están en el buen camino para cambiar esa creencia limitante! porque la toma de conciencia es el primer paso para conjurar los efectos dañinos de las etiquetas.

Hasta la próxima, 

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, CPLC, CSF, ACC

COACHING EN TRANSICIONES

sábado, 16 de agosto de 2025

Evalúe en 360 grados la eficacia de su liderazgo

Es claro que lo que no se mide no avanza, pero lo que se mide íntegramente produce un cuadro incompleto e inexacto de la realidad en el equipo humano que lideramos diariamente. Por lo tanto, una evaluación eficaz de nuestros líderes demanda una herramienta de 360 grados que identifica cuando saludables y productivos estamos siendo.

En mi función de líder y coach certificado en liderazgo he encontrado que la evaluación de 360 grados es la que más me ha ayudado a crecer y mejorar continuamente.  

Metodológicamente, la evaluación de 360 ​​grados acopia las opiniones de los compañeros de equipo de trabajo, el supervisor, los subordinados y otras personas involucradas en el liderazgo.

De las evaluaciones que me han hecho, algunas han sido más extensas y complicadas que otras, pero hay una particularmente amigable y valiosa en su aplicación que recomiendo a mis clientes ejecutivos y grupos de líderes en coaching. Se trata de la “evaluación simple de 360 grados”.

Este tipo de evaluación simple facilita el enfoque del personal o equipo de trabajo para mejorar continuamente en una, dos y hasta tres áreas de sus respectivas competencias.

La última vez que aplicamos la prueba a nuestro equipo descubrí que debía mejorar la calidad mi comunicación con otros líderes aumentando mi empatía. Así que conforme me comunicaba con otros me hacía internamente una pregunta durante el intercambio: "¿Me sentiría amado en este momento con la forma en que me estoy comunicando?".

Los que me conocen saben que tengo una tendencia hacia las tareas y me gusta cumplir con eficacia lo que me propongo hacer, por lo que esta evaluación me ha permitido ser más intencional en mi comunicación para tender puentes, en lugar de levantar muros con otras personas.

EVALUACIÓN 360 EN DETALLE

La evaluación simple de 360 grados consiste de siete pasos que se explican a continuación:

1. Pedimos a cada líder de equipo o área que me de los nombres de algunos de sus líderes de quienes les gustaría recibir aportes constructivos.

2. Compilamos esta lista y agrego algunas personas más.

3. Enviamos tres preguntas a cada una de estas personas y les pedimos que respondan honestamente las preguntas.

4. Protegemos el anonimato al enviar las respuestas a un líder que no forma parte del equipo o personal y que compila las respuestas.

5. Un líder veterano de nuestro equipo y yo recopilamos los temas de las respuestas. Además, seleccionamos cualquier comentario hiriente o que no agregue valor relacional al crecimiento del liderazgo.

6. Me reúno con cada líder de y comparto los temas que descubrimos (generalmente 1-3 áreas en las que podemos enfocarnos para mejorar).

7. Luego, cada líder selecciona a 2 personas en su órbita de trabajo con quienes compartirá sus áreas de crecimiento y pedirá rendición de cuentas regular.

FRUTOS DE MEJORA

Este proceso permite abordar las áreas de crecimiento de manera positiva y proactiva.  Pero, requiere un seguimiento personalizado que empieza con un correo electrónico que envío como coordinador o líder principal a cada una de las personas en el equipo a quienes pedimos que nos evaluaran.

El siguiente es un ejemplo del correo electrónico que se puede adaptar y enviar:

Estimado ________,(nombre)

Como parte de nuestro proceso de revisión anual, recopilamos información sobre el potencial y el desempeño de los líderes de equipos integrados por nuestro personal. Usted es uno de varios elegidos por el líder que está siendo evaluado por mí.

¿Podría ayudarnos contestando con comentarios honestos, con sinceridad y amor, a las preguntas a continuación?

Las respuestas que dé no se presentarán textualmente al líder evaluado, que no sabrá quién hizo los comentarios específicos. Las respuestas se mantendrán anónimas. Después de que se reciban las respuestas (alrededor de seis encuestados por líder), uno de nuestros directivos y yo las agruparemos en temas. Luego realizaré la revisión anual con ese líder junto con una autoevaluación que cada líder se hará a sí mismo.

Queremos servir a nuestra iglesia con lo mejor de nosotros. También participaré haciendo que los líderes y directivos respondan anónimamente las mismas preguntas sobre mí.

Aquí están las preguntas:

• ¿Qué va bien bajo el liderazgo de _________? (Nombre)

• ¿Qué no va bien bajo el liderazgo de ____________?

• ¿Qué falta bajo el liderazgo de ___________?

Remita sus respuestas a la dirección de correo electrónico _____________dentro de los próximos cinco días.

__________ (el líder objetivo) los recibirá y eliminará su nombre para mantener la información totalmente anónima.

La evaluación y la retroalimentación saludables pueden convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la salud y productividad del liderazgo en la organización. Le animo a familiarizarse con una evaluación simple de 360 grados y aplicarse a usted, sus líderes, y equipos de trabajo o personal.

Es normal sentir aprehensión y hasta temor cuando realice la evaluación, pero si la aplica bien, usted y su liderazgo crecerá continuamente como resultado de la experiencia.

Hasta la próxima,

M.A., Juan Carlos Flores Zúñiga, CPLC, ACC

COACHING EN TRANSICIONES

miércoles, 12 de febrero de 2025

Escuche y este presente para liderar saludable y eficazmente

Casi todo líder conoce la importancia de escuchar bien a otros para poder ser escuchado bien.  Es el viejo concepto de la empatía que supone ponerse en los zapatos de la otra persona con la que nos queremos comunicar sin que ello implique que estemos de acuerdo éticamente con su perspectiva, sino que simplemente comprendemos lo que quiere compartir o comunicar.  No obstante, comunicarse eficazmente no equivale a estar de acuerdo. 

El propósito último de toda comunicación es conocer o comprendernos mutuamente, no necesariamente estar de acuerdo. Sin embargo, la mayoría de los líderes, que viven más en el espacio de la esclavitud de lo urgente, que en la libertad de priorizar lo importante pasan por alto ese principio. Por ello, en lugar de la empatía optan por la superficial simpatía, donde podemos ser parte de una conversación, pero realmente no estar presentes.

Escuchar atentamente y estar presente integralmente son caras de la misma moneda. La importancia de esta competencia para el líder es innegable como sostiene el estudioso Douglas Steere quien afirma en su obra “Sobre escuchar al otro”, “Escuchar el alma de otro… tal vez sea el más grande servicio que un ser humano pueda dar a otra persona.” 

Y su colega David Augsburger, agrega lo siguiente, “Ser escuchado es tan cercano a ser amado que para la persona promedio son casi indistinguibles.”


CUATRO NIVELES DE ESCUCHA

Uno de los pioneros en el ámbito de la escucha atenta, Ralph Nichols, ha escrito que una de las mayores habilidades que un líder puede desarrollar es aprender a escuchar bien. Hacemos un gran cumplido a los demás cuando escuchamos, afirmamos el valor dado por Dios a los demás cuando escuchamos y desarrollamos nuestro propio corazón cuando escuchamos.

La más básica de todas las necesidades humanas es la necesidad de ser comprendido. No obstante, la mejor manera de comprender a las personas es escucharlas. Pero, la escucha ocurre en cuatro niveles que describo seguidamente:

Nivel 1: Escuchar A… Escucha interna. En este nivel, cuando escuchamos a los demás, escuchamos principalmente nuestro diálogo interno, pensamientos, sentimientos y lo que planeamos decir una vez que la otra persona haya terminado de hablar. Nos centramos en nosotros mismos, en nuestras conclusiones, en nuestros pensamientos sobre la persona o el tema de conversación y en lo que el tema significa para nosotros. Lamentablemente, la mayor parte de la escucha que practicamos se produce en este nivel, en el que tendemos a centrarnos en nosotros mismos.

Nivel 2: escuchar PARA… escuchar con atención. En este nivel empezamos a escuchar de forma auténtica mientras nos centramos en lo que la otra persona está diciendo. Nos centramos en su diálogo y suprimimos nuestra tentación de corregir, dar nuestra opinión, dar consejos u ofrecer otra perspectiva tan pronto como termina. Nos volvemos verdaderamente presentes y le damos a la otra persona el regalo de ser comprendidos.

Nivel 3: escuchar CON… escuchar intuitivamente. En este nivel prestamos atención a lo que no se está diciendo a través de estas señales: inflexión, pausas, cambios de tono y energía, los ojos y el lenguaje corporal. Escuchamos con nuestro instinto y permitimos que la intuición hable a nuestra alma.

Nivel 4: escuchar espiritualmente. Este es el nivel más profundo, en el que combinamos lo que la persona está diciendo o no diciendo con una apertura a lo que el Espíritu de Dios nos está diciendo. Este nivel requiere de gran disciplina y concentración, pero ofrece a los pastores y líderes ministeriales una manera de convertirse en canales de la gracia de Dios para los demás. 

COMPONENTES PARA ESCUCHAR BIEN

Tras identificar los cuatro niveles de escucha, pregúntese en cuál se encuentra. Si quiere mejorar a partir de su nivel actual e incrementar gradualmente su competencia presentamos dos componentes indispensables para lograrlo: la sintonización y la presencia atenta.

La Sintonización es – poner atención al lenguaje corporal de la persona, así como también a sus palabras.  Por ejemplo, me sintonizo con la cara de otra persona con la que me relaciono, me sintonizo con sus ojos, me sintonizo con el encogimiento de sus hombros, me sintonizo con el tono de su voz. Mucho de lo que él o ella es se comunica a través de esos componentes. 

Se dice que muchos de nosotros escuchamos como si jugáramos ajedrez.  Tú dices algo, y yo me voy preparando para mi próxima jugada y luego reaccionas a eso. 

La habilidad de sintonizar no es como el ajedrez en que puedes imaginar tu próxima movida. Más bien se parece mucho más al juego de las charadas.  Donde tengo que poner atención integralmente a todo lo que está pasando corporalmente.

Mediante la sintonización quiero estar conectado con la otra persona para que ella se sienta sentida por mí y viceversa. No obstante, la meta es que la persona se sienta “percibida” por el que escucha.

Esto es claramente contracultural porque la tendencia del entorno es tratar a las personas como si fueran objetos, medios para alcanzar un fin. Bajo esta tónica la comunicación es meramente transaccional.  

Las tratamos igual que como usamos un cepillo de dientes o un auto para llevarnos a algún lugar.  La gente es como resultado cosificado.

El segundo componente es estar realmente presente y atento a lo que la otra persona intercambia en sus distintos mensajes verbales y no verbales. Hay varios términos que se han adoptado para referirse a estar presente en la conversación uno es “mindfulness” y el otro “escuchar atentamente”. Pero ambos, dependen de nuestra capacidad para sintonizarnos con la otra persona.      

Por ello, escuchar bien (sintonizarse y estar presente y atento) es una de las competencias más cruciales que un líder puede desarrollar y usar. No obstante, los líderes que escuchan bien lideran bien.

Ser intencional no es suficiente. Se requiere un cambio de paradigma que responda a la sustitución de malos hábitos por buenos hábitos como escucha.



IDENTIFIQUE LOS MALOS HÁBITOS

La siguiente lista de malos hábitos presentes en la comunicación diaria, pretende que usted haga una verificación mental y tome una decisión intencional y diaria por sustituirlos con hábitos de sintonizarse y estar atento y presente. 

Recuerde, que el primer paso para cambiar el paradigma de como escuchamos deficientemente inicia con una toma de conciencia de los malos hábitos que fomentan los patrones de la comunicación ineficaz.

La autora, Lisa J. Downs, quien es experta en escuchar, y expresidente de la Sociedad Estadounidense de Entrenamiento y Desarrollo cree que la siguiente lista reúne once de nuestros peores hábitos al escuchar.
  • Soñar despierto: Pensar sobre temas no relacionados con la conversación cuando alguien más está hablando.
  • Debatir internamente: Argumentar en nuestro interior sobre lo que se está diciendo.
  • Juzgar: permite que perspectivas negativas nos influyan.
  •  Solución de problemas: Anhelo de dar un consejo no solicitado.
  •  Seudoescucha: Pretender que uno es un buen escucha.
  • Ensayar: planear lo que uno va a decir seguidamente antes de la que otra persona concluya.
  •  Acapar la escena: redirigir la conversación conforme a nuestras propias metas.
  • Emboscar: reunir información para usar contra la otra persona.
  • Escuchar selectivamente: solo responder partes de la conversación que nos interesan.
  • Escuchar defensivamente: tomar todo lo que se dice como algo personal o un ataque personal.
  • Escuchar evasivamente: Bloquear todo aquello que no queramos escuchar.
¿Cuántos de estos malos hábitos al escuchar se han vuelto patrones inadvertidos en sus conversaciones diarias como líder?
  1. Pida a un amigo cercano su retroalimentación sobre cuán bien escucha usted.
  2. Conforme escucha a alguien, monitoree sus pensamientos para identificar los malos hábitos antes de que se deslicen en la conversación. El término para monitorear sus pensamientos es llamado metacognición, pensar sobre lo que piensa.
  3. Simplemente hable menos. El acróstico PEH puede ayudarle a escuchar mejor y hablar menos: Significa ¿Por qué Estoy Hablando?
  4. Lea el libro Las Palabras Pueden Cambiar su Cerebro escrito por Andrew Newberg y Mark Waldman. Es un libro revelador sobre la comunicación interpersonal que es de donde tomé la lista.
CONSEJOS PARA MEJORAR

Una lista de consejos antes de concluir tanto para el que habla como para el que escucha:

CONSEJOS PARA QUIEN ESCUCHA:

·       Preste su completa atención a quien habla.  Esto quiere decir que no trate de rebatir lo que escucha. 
·       Luego Póngase en los zapatos de quien habla. Va a sentir lo que él o ella siente. 
·       Luego Evite juzgar o interpretar. 
·       Entonces, Reflexione retrospectivamente tan precisamente como pueda sobre lo que ha escuchado decir a la otra persona
·       Cuando usted piense que han terminado, pregúnteles “¿Hay algo más que quiera decir?”
·       Cuando haya concluido, es muy importante que le pregunte, “De todo lo que me ha compartido, ¿Qué es lo más importante que usted quiere que recuerde?”

CONSEJOS PARA QUIEN HABLA:

·         Recuerde primer que todo lo siguiente: Hable en primera persona “Yo”. ¿De acuerdo?
·         Segundo, Mantenga sus oraciones breves. Si necesita ayuda en esto pida a alguien de confianza que sea parte de la conversación que le toque ligeramente la espalda o el brazo. Eso le indicará detenerse, de otra manera no podría recordar todo lo que está diciendo. 
·         Deténgase para que la otra persona parafrasee lo que dijo, si es posible.
·         Siguiente, Incluya sentimientos cuando practique estar presente y escuchar atentamente. Es importante distinguir entre emociones y pensamientos. La mayoría intercambiamos pensamientos cuando hablamos.  De hecho, muchos usamos la palabra sentimientos cuando tenemos un pensamiento. Por ejemplo, decimos “Siento ganas de ir al cine esta noche”.  Eso no es emoción o sentimiento, ese es un pensamiento. ¿De acuerdo? 

    Quiero que lo recuerde.  

Si está decidido a mejorar como líder saludable y eficaz, recuerde ser intencional, tome conciencia de sus malos hábitos y cambie gradualmente un hábito a la vez ejercitandose al menos tres meses en cada nuevo hábito antes de pasar al siguiente.

Hasta la próxima

MA. Juan Carlos Flores Zúñiga, CPLC, ACC,CSF

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