Lo que voy a compartir con ustedes en el presente
artículo ha sido uno de los mayores desafíos en mi vida. Recuerdo que de niño
veía la serie original de Superman.
Clark Kent (un reportero de periódico muy normal)
entraba en una cabina telefónica (algunos de ustedes nunca han visto una) y se
transformaba en Superman, y su trabajo era aplastar el mal y derrotar a los
malos. Todavía recuerdo al locutor… Más rápido que una bala. Más poderoso que
una locomotora. Capaz de saltar edificios altos de un solo salto…
Pero Superman tenía una debilidad… algo que podía
hacerlo caer de rodillas… y quitarle su superpoder. Era una misteriosa
sustancia verde que lo hacía vulnerable… llamada kriptonita.
El tema de hoy es mi kriptonita… y es un gran problema
para muchos de los que lideramos independientemente del entorno personal u
organizacional.
Pero tengo buenas noticias… esta área también ha sido
uno de los avances más transformadores que he tenido en mi vida.
COMO SER UNO MISMO
A menudo nos desafían diciendo…“Sé tú mismo. Todos los demás ya están ocupados”.
¡Sé tú mismo! Dos palabras sencillas. ¿Qué podría ser
más fácil? Parece una petición muy sencilla. No requiere un cierto nivel de
talento, coeficiente intelectual o educación. Si hay algo que deberíamos ser
capaces de dominar… es eso.
Pero sabemos que no es tan fácil.
Como dijo el poeta estadounidense E.E. Cummings: “Ser
nadie más que uno mismo en un mundo que se esfuerza, día y noche, por
convertirte en todos menos en uno mismo, significa librar la batalla más dura
que cualquier ser humano puede librar, y nunca dejar de luchar”.
Desde nuestros primeros días en el planeta, escuchamos
voces que nos dicen QUIÉNES debemos ser y CÓMO debemos ser. Especialmente en la
adolescencia, esas voces tienen un poder increíble en nuestras vidas y
comienzan a formar los guiones que seguimos.
Aprendemos rápidamente a jugar el juego para obtener
la respuesta y la afirmación que deseamos de los demás. En poco tiempo, se abre
una brecha cada vez mayor entre quiénes somos realmente y la imagen que
proyectamos, que refleja quiénes creemos que los demás quieren que seamos.
Hay una frase en latín en un antiguo escudo de armas
que refleja la tensión con la que vivimos: Esse quam videri… que traducido
significa “ser en lugar de parecer”.
En los rincones invisibles de nuestra alma, tenemos
partes dañadas que necesitan sanar y ser transformadas.
Parte de mi camino como líder consiste en esforzarme
por reducir la velocidad… ser reflexivo… crecer en autoconciencia y dejar que
Dios haga la obra profunda de sanar algunas de esas partes dañadas.
Cada persona necesita descubrir sus órdenes selladas.
En un librito que leí recientemente, los autores
hablaban de que Dios nos da "órdenes selladas" para nuestra
vida. Tus órdenes son diferentes a las mías… y son únicas para tu personalidad,
tu configuración y el llamado de Dios.
Los autores dijeron que nuestras órdenes selladas NO
son “en primer lugar una tarea que debemos completar, sino nuestra forma
especial de ser”. Algunos de nosotros necesitamos abrir el sobre y
descubrir “nuestra forma especial de ser”. Se trata de descubrir quién eres en
tu esencia… que sin importar lo que “hagas” o el trabajo que desempeñes,
tu yo verdadero y auténtico se manifiesta. Cuando eso es cierto, estás “plenamente
vivo” y funcionando en tu “punto ideal”.
TRES REALIDADES QUE DEBEMOS IDENTIFICAR
Así que, tomémonos un tiempo para analizar las
siguientes realidades.
1. Todos somos más inseguros de lo que queremos
admitir
Todos somos profundamente inseguros… bienvenidos a la
raza humana. Todos luchamos contra la inseguridad, pero algunos simplemente la
ocultamos mejor que otros.
Recuerdo una fiesta a la que asistí cuando tenía
cincuenta y tantos años y sufrí un ataque de inseguridad. Había probablemente
una docena de personas en la fiesta, y varios de ellos eran muy perspicaces,
inteligentes y elocuentes. Para ser honesto, me sentí un poco intimidado.
Seguía buscando la manera de participar en la conversación, pero me sentía
fuera de lugar. Finalmente, uno de los chicos se giró y dijo: "Quiero
saber qué opinas". Y me quedé en blanco. Murmuré una respuesta floja.
Definitivamente no merecía un tuit. Entonces empezó a formarse una tormenta de
vergüenza. Soy un idiota. Mi único momento para contribuir a una conversación
inteligente y soné como un completo imbécil. Creo que la mayoría de nosotros
somos mucho más frágiles internamente de lo que queremos que los demás crean.
El psicólogo canadiense David G. Benner dice que "En toda la creación, la identidad solo es un
desafío para los humanos".
Teníamos un perro llamado Mayo que murió este año. Era
prácticamente el perro perfecto; no perdía pelo, casi nunca ladraba y se
llevaba genial con mis nietos y visitas. Era muy tranquilo. Era un escalón por
encima de un peluche.
En todos los años que tuvimos a Mayo, nunca tuvimos
que enviarlo a terapia ni a un terapeuta para hablar de sus problemas de
identidad. Nunca tuvimos que explorar su familia de origen. Se sentía muy
cómodo consigo mismo. No había poses, Fachada o necesidad de demostrar su valía. Se sentía
completamente cómodo siendo lo que fue creado para ser.
Pero para
nosotros, los humanos, es mucho más complejo. Ser auténticos, mantenernos
reales y sentirnos cómodos con nosotros mismos… no es tarea fácil.
Por lo tanto…La
adicción a la aprobación es la kriptonita para muchas personas en el
ministerio.
Especialmente
en mis primeros años sirviendo y liderando, complacer a los demás era un
problema importante para mí. Me tenía bajo control.
En lugar de
servir con un propósito noble o un corazón puro… buscaba una validación malsana
de la gente. NECESITABA la aprobación y la afirmación de la gente para
demostrar que tenía éxito y que era “SUFICIENTE”.
Uno de los
guiones internos que ha impulsado mi vida ha sido… “Asegúrate de que todos
tengan una buena opinión de ti”. Cuando eso sucede, centras toda la atención en
lo externo… y apoyas lo que crees que la gente necesita ver para tener una
buena opinión de ti.
En resumen… no
hay nadie que no tenga algún nivel de inseguridad.
Entonces, ¿cómo
podemos ser más saludables? ¿Cómo podemos ministrar desde una perspectiva más
auténtica, sin la necesidad de complacer a los demás ni de buscar la
aprobación?
2. Los líderes
saludables son líderes diferenciados
Este es un
camino largo, lento y progresivo. No verás mucho progreso de martes a
miércoles. Pero si te apoyas en esto, bajas el ritmo comenzarás a experimentar
cambio y libertad.
Entonces, ¿qué
es la diferenciación?
“La diferenciación es la capacidad de ser plenamente
uno mismo y estar plenamente conectado con los demás,” según el autor Steve
Cuss en su obra “Gestionando la ansiedad en el liderazgo” (En inglés “Managing
Leadership Anxiety”)
Por un lado, puedo conectar plenamente con los demás…
Estoy presente. No nos desconectamos. Cuando entramos en una habitación, no es
“AQUÍ ESTOY”… sino “ALLÍ ESTÁS”. Como dice Pablo… “somos auténticamente capaces
de honrarnos unos a otros por encima de nosotros mismos”.
Esto es complicado… porque podemos dar la impresión de
que realmente servimos a los demás… pero siendo honestos, tendríamos que
admitir que a veces se trata realmente de nosotros… queremos que piensen bien
de nosotros… necesitamos su afirmación. Pero, si nos diferenciamos, nos motiva
realmente el amor y no la inseguridad.
Por otro lado, no tengo una necesidad malsana de
encontrar mi significado en ti… no importa cuál sea tu opinión de mí, no afecta
mi identidad como hijo de Dios. No uso el filtro de “tu opinión de mí” para
determinar mis acciones o reacciones. En otras palabras, no me dejo secuestrar
por la opinión que tengan de mí.
Juan el Bautista… En Juan 1, le preguntaron:
"¿Quién eres?"… ¿Elías? ¿Profeta? Tenía muy claro quién era y no dejó
que las voces y etiquetas externas lo disuadieran ni lo distrajeran.
Juan 1:20: "YO NO SOY EL MESÍAS"...
Jesús fue el ejemplo perfecto de alguien diferenciado.
Plenamente conectado, presente, amoroso… pero nunca se
dejó secuestrar por las opiniones de la gente. Conocía y vivía claramente sus
órdenes selladas.
- La diferenciación te ayudará a tener una presencia
sin ansiedad en un mundo ansioso.
Me gusta mucho esa afirmación: una presencia sin
ansiedad en un mundo ansioso.
Edwin Friedman argumenta en su libro “El fallo nervioso”
(en inglés “The Failure of Nerve”) que el atributo más vital para liderar,
especialmente en entornos y sistemas humanos ansiosos, era una presencia sin
ansiedad. Así, la principal herramienta de influencia del líder es su presencia
(“Una presencia sin ansiedad”, pág. 99).
Cuando nos diferenciamos, Dios es nuestra conexión
principal… y las personas son secundarias.
- Los líderes diferenciados son tranquilos y
valientes.
Nos encontramos en un momento histórico en el que
liderar en la iglesia no es para los débiles de corazón. Ser parte del personal
de una iglesia hoy en día es como competir en los "juegos del hambre"… requiere un nivel
de habilidad y agallas que no se requería hace tres años.
La importancia de ser diferenciado es más importante
que nunca. De lo contrario, estarás estresado todo el tiempo o querrás rendirte
y renunciar.
Los líderes buenos y diferenciados mantienen la calma…
y son valientes porque no encuentran su significado ni identidad en lo que
otros dicen de ellos.
3. Hay mucho en
juego para ti y para todos con quienes te relacionas.
• Considera el precio que pagamos cuando no nos
diferenciamos.
·
Nos excedemos. Esto es sobrefuncionar. En otras palabras, es hacer por los demás lo que ellos
pueden y deben hacer por sí mismos. Como resultado, le damos demasiada importancia a los elogios y las
críticas.
Se dice que, para muchos, los elogios son inamovibles,
pero las críticas también son inamovibles. En mi caso, sin duda. He cargado
profundamente con la desaprobación, y tarda mucho en disiparse. Cuando recibo
un correo electrónico desagradable o alguien me ataca en internet, deseo con
todas mis fuerzas ignorarlo. Pero esas críticas acaban ocupando más tiempo y
espacio en mis pensamientos del que merecen. Cuando encuentras demasiado valor
en lo que dicen y piensan los demás, terminas esforzándote por ser diplomático
y complaciente con la gente para minimizar las críticas.
Además, no aprendes de las críticas lo que necesitas.
Cuando me siento inseguro y adicto a la aprobación, no
puedo recibir críticas constructivas. Lo que parece una retroalimentación
casual o normal puede resultar devastador para alguien que no se diferencia.
Porque si me motiva el rendimiento y criticas mi desempeño, rápidamente lo
percibes como un ataque personal. INVITA CONVERSACIONES INCÓMODAS… Gary Bender…
"¿Qué necesito oír?"
Pero, además, se le ha dado demasiada importancia a la
afirmación y los elogios.
Prov. 27:21 (NTV): "La fogata prueba la pureza de la plata y del oro, pero la alabanza prueba el corazón de una persona". En otras palabras, una persona se prueba al ser elogiada.
De hecho, lamentablemente, las palabras amables y los elogios han fortalecido mi
autoestima y mi importancia de una manera poco saludable. Esto nos lleva a vivir con una duplicidad agotadora en la gestión de
la imagen.
Es un desgaste emocional y mental estar constantemente
gestionando tu imagen… asegurándote de presentar siempre una versión limpia de
ti mismo.
Por ello, vivimos con motivos distorsionados. De hechom eso permite hacer lo correcto por las razones
equivocadas. En lugar de preguntarte "¿qué es lo correcto?", te
preocupas por pensamientos como "¿qué imagen me dará esto?" y
"¿qué pensará la gente?".
No puedo decirte cuántas veces no he tenido la
conversación difícil porque tenía miedo de causar problemas o no quería que esa
persona me desagradara.
“Queda claro
que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios. Si mi
objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo”. - Gálatas 1:10
(NTV)
¡Guau!...
¡Qué afirmación tan contundente!
Pero a menudo, no somos
valientes con nuestras convicciones.
A veces no
dices ni haces lo correcto porque no quieres la desaprobación de los demás. En
mis años de ministerio, muchas veces el miedo a la desaprobación me impidió
hablar. Y, a menudo, generaba más disfunción porque no me diferenciaban como
líder.
Pero como
personas en el ministerio, tenemos un llamado más alto que la aprobación de la
gente. Y a veces, para agradar a Dios, tendrás que desagradar y decepcionar a
la gente.
Lastimosamente,
a menudo el mal comportamiento no se confronta. No obstante, muchos equipos son
disfuncionales porque el mal comportamiento nunca se confronta. En la iglesia
luchamos por ello con la "amabilidad terminal".
Esto implica
que no somos muy buenos para sentarnos como adultos maduros y tener
conversaciones difíciles. Necesitamos desarrollar la habilidad de conversar con
valentía.
a) Nos enredamos.
b) Perdemos nuestra individualidad…
“Alguien en
una relación enredada está demasiado conectado y necesita satisfacer las
necesidades de la otra persona con tanta urgencia que pierde el contacto con
sus propias necesidades, metas, deseos y sentimientos”, declara oportunamente la autora Debra Roberts.
TRES PASOS
PRÁCTICOS
Como hay
tanto en juego, quiero compartirles por experiencia algunos pasos prácticos
para superar esta kriptonita que afecta el liderazgo tanto en entornos organizacionales
lucrativas como no lucrativos.
1. Reduzcan la velocidad para realizar el trabajo interno difícil.
La falta de
autoconciencia se ha convertido en un obstáculo para el liderazgo de muchos en
el ministerio. Por ello, le recomiendo
estudiar y comprender su genograma
familiar.
2. Aprende a gestionar el momento.
Momentos y
pensamientos de inseguridad aparecerán de repente, como un invitado inesperado
que llama a tu puerta. Aparecerán sin avisar y no puedes controlarlo por
completo... pero no tienes que invitarlos a pasar a tomar un café y un pastel.
Pueden inmiscuirse y
subirse al coche... pero no tienes que dejarles el volante.
Viene al caso una
experiencia que tuve una vez que fui invitado a predicar en una iglesia con la
que no estaba familiarizado. Acababa de terminar mi sermón y bajé de la
plataforma. Un amigo pastor me había pedido que hablara en su iglesia sobre el
tema de la oración. Esta iglesia tenía varios servicios, así que proporcionaron
una sala verde justo al lado de la plataforma donde el orador podía pasar el
rato entre servicios. Así que, mientras me dirigía al vestíbulo para saludar a
la gente, pasé por la sala verde para dejar mi Biblia y recoger una botella de
agua. Al entrar en la habitación, cogí el teléfono y enseguida vi en la pantalla
de inicio que tenía un mensaje de texto de alguien. No era de alguien de mi
lista de contactos, ya que solo aparecía su número.
Ahora,
recuerden que acababa de terminar mi mensaje unos 60 segundos antes, y lo único
que podía ver en mi pantalla de inicio era la primera línea del mensaje de
texto que me había enviado esta persona: "¡Débil y predecible!". Si
alguna vez han predicado, saben que se toman muy a pecho los comentarios sobre
su predicación. En un instante, me invadió una oleada de inseguridad. Nunca
nadie me había dicho con tanta claridad y franqueza que mi predicación era
débil y predecible. Sentimientos de incompetencia y de no ser lo
suficientemente bueno afloraron. En ese momento, no me distinguía.
Cuando abrí el
mensaje de texto, no era para nada lo que pensaba. Durante mi sermón, les pedí
a las personas que escribieran una o dos palabras que describieran su vida de
oración actual, y las dos palabras de este hombre fueron "débil y
predecible". Luego me agradeció el mensaje y me agradeció lo útil que le
había sido. Recuerdo haber pensado: "¿Podrías haber empezado con las
palabras de ánimo primero, porque ahora se me ha desatado toda la inseguridad
que sentía?". No gestioné bien el momento.
El famoso
pensador y psiquiatra Viktor Frankl nos recuerdo al respecto que “Entre el
estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está el poder de elegir
nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra
libertad.”
Por su parte, el
orador y escritor James Clear, agrega a lo anterior a modo de analogía que “Cuando bebes
agua de un vaso, se convierte en parte de ti. Cuando el agua cae sobre ti como
lluvia, se evapora unos minutos después. De igual
manera, los pensamientos pueden ser consumidos o descartados. ¿Es este
pensamiento nutritivo? ¿Es esta sensación algo que deberías beber? ¿O es más
como quedar atrapado bajo la lluvia? Siempre sentirás la lluvia, pero no tienes
que beberla. Puedes dejar pasar el pensamiento y en unos instantes volverá el
sol.”
Puede que no
seas el más grande, el mejor, el más brillante, el más rápido… pero Dios te ha
elegido. Espero que nunca superes lo que significa que el Dios del universo te
haya elegido. Y al igual que Jesús, eres su hijo amado.
Cuando podemos
resolver la cuestión de la identidad, nos encontramos en condiciones de
diferenciarnos y ser la mejor versión de nosotros mismos. Porque ahora podemos
mostrar nuestro auténtico yo, no nuestra sombra ni nuestro falso yo. Aceptar
nuestra bendición trae una libertad increíble. Ahora soy libre de conectarme
plenamente contigo... de amarte con autenticidad, pero sin depender de ti para
que me valides o me des mi sentido de valía.
Me encantan las
palabras del teólogo Henri Nouwen: «El cambio del que hablo es el cambio de
vivir la vida como una prueba dolorosa para demostrar que mereces ser amado, a
vivirla como un incesante «sí» a la verdad de ese Amado».
Un camino es
agotador, el otro es estimulante. Uno te drena la vida, el otro te la da.
Cuando esto se asienta en tu alma, puedes presentarte sin miedo y arriesgarte a
ser tú mismo.
Un periodista
hizo una vez una pregunta perspicaz al entrevistar a una mujer de la Orquesta
Filarmónica de Boston: "¿Qué se siente al recibir una ovación del
público al final de tu actuación y luego despertar por la mañana con una
crítica negativa en el periódico?". Su respuesta fue aún más
perspicaz. Dijo que con el tiempo había aprendido a no prestar atención a los
aplausos del público ni a la desaprobación de los críticos. Solo buscaba la
aprobación de su director. Al fin y al cabo, él era la única persona que realmente
sabía cómo debía actuar.
Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, BSc., CPLC, CSF
COACHING EN TRANSICIONES