martes, 27 de enero de 2026

Como líder no permita que las etiquetas se conviertan en creencias limitantes

El filósofo y teologo danés Søren Kierkegaard escribió que Una vez que me etiquetas, me niegas”. Tal es el peligroso poder que ejercen las etiquetas que nos aplican y aplicamos a otros en nuestro entorno como líderes. 

A menudo, al facilitar en mi práctica profesional el coaching a líderes me topó en las sesiones con creencias limitantes que impiden a mis clientes avanzar, y una forma en que estas creencias limitantes se afinca en nuestro ser es medianter la aplicación y/o adopción de etiquetas.

Aunque una etiqueta sea simplemente un término descriptivo con el que nos referimos a nosotros mismos o a los demás y parezca inofensiva, también se puede transformar en una suerte de "caja" de creencias subyacentes con la que la gente y nosotros mismos nos sentimos incómodos..

Desde pequeños, nuestros familiares, amigos y profesores nos etiquetan. Con o sin buenas intenciones, se repiten una y otra vez cosas sobre nuestra apariencia, personalidad, forma de trabajar, estilo o comportamiento en general, hasta que parecen ciertas. Incluso repetimos estas etiquetas a los demás porque no sabemos qué hacer.

Más tarde, son nuestro jefe y compañeros quienes añaden etiquetas a nuestra lista. Podemos adoptarlas porque no queremos molestar a personas importantes en nuestras vidas. O simplemente nos quedamos con ellas porque estamos demasiado ocupados o nos sentimos impotentes para desafiarlas o rechazarlas.

EL IMPACTO TEMPRANO DE LAS ETIQUETAS

Lamentablemente, si nos las imponen a una edad temprana, incluso nos CONVERTIMOS en lo que rezan esas etiquetas. Como adultos, las etiquetas pueden dificultarnos el comportamiento cuando queremos comportarnos de una manera diferente a cómo nos perciben nosotros o los demás, convirtiéndose en creencias limitantes que nos mantienen estancados.

Las creencias y etiquetas limitantes incluyen: Pedro es tan brillante, es un ratón de biblioteca, le encantan las computadoras, es un nerdo. María es un espíritu libre, es una chica muy simpática, es tan frágil, siempre llega tarde. Ema, por su lado, es una pelirroja apasionada, una soñadora, una charlatana mientras Juan es un caballo negro, un deportista, un matón.

Así que, si María siempre se consideró un "espíritu libre", puede que casarse o aceptar un trabajo local le resulte un poco aterrador o restrictivo. O si la gente piensa que es "frágil" o "la chica buena", puede que le cueste ser fuerte y defenderse cuando la situación lo exija.

Generalmente, estas etiquetas conllevan un juicio, ya sea positivo o negativo. Cuando la etiqueta nos encaja, nos sentimos bien con nosotros mismos y cuando no encaja con nosotros ni con nuestro entorno, nos sentimos mal (causando culpa, ira, decepción, resentimiento).

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Las ventajas de las etiquetas incluyen principalmente las siguientes:

1. Las etiquetas hacen que la vida y/o las personas parezcan más sencillas y fáciles de tratar.

2. Las etiquetas nos ahorran tiempo: sabemos a quién acudir para qué y a quién NO.

3. Las llamadas etiquetas "positivas" pueden ayudarnos a comprender nuestro valor personal, ayudándonos a sentirnos seguros de nosotros mismos: "Esto es lo que soy".

4. Pueden guiarnos sobre cómo debemos comportarnos: sabemos qué se espera de nosotros.

5. Y las etiquetas pueden darnos permiso para hacer cosas o ser de cierta manera que puede ser cómoda o conveniente para nosotros...

Las principales desventajas de las etiquetas incluyen entre otras:

1. Las etiquetas pueden convertirse en creencias limitantes y mantenernos estancados en nuestro camino vital creyendo, implícita o explícitamente, que simplemente somos así. Si pensamos que somos simplemente olvidadizos, ¿por qué nos molestaríamos en intentar cambiar?

2. Nos ayudan a evitar acciones o cambios que no queremos hacer. Si bien esto puede ser útil a veces, también puede ser limitante o destructivo.

3. Nos mantienen atrapados en relaciones y patrones de comportamiento difíciles, a menudo con otras personas a las que hemos etiquetado.

4. Las etiquetas no nos permiten ser ni comportarnos de forma diferente según las circunstancias; sugieren rigidez, una única forma de ser. Incluso las llamadas etiquetas positivas, como "ser confiable", pueden hacer que no nos sintamos cómodos diciendo que no o anteponiendo nuestras necesidades.

5. Las etiquetas pueden convertirse en una fuente de molestia o frustración, ya que pasamos el tiempo intentando cumplirlas o intentando superarlas.

Entonces, ¿qué hacer cuando un cliente en el coaching usa una etiqueta y se ha arraigado tanto que se ha convertido en una creencia limitante? Bueno, en realidad se convierte en una gran oportunidad para hablar y explorar durante la sesión.  

Y cuando nuestros clientes descubren que es solo un nombre, una etiqueta, y que tienen el poder de cambiarlo, ¡están en el buen camino para cambiar esa creencia limitante! porque la toma de conciencia es el primer paso para conjurar los efectos dañinos de las etiquetas.

Hasta la próxima, 

Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, CPLC, CSF, ACC

COACHING EN TRANSICIONES

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