sábado, 19 de octubre de 2024

Y el líder exclamó "¡Eureka!"

El término “Eureka” es una famosa interjección atribuida al matemático griego Arquímedes de Siracusa.​ La exclamación «eureka» es utilizada hoy en día como celebración de un descubrimiento, hallazgo o consecución que se busca con afán. 

No obstante, se utiliza a menudo para describir algo muy buscado o perseguido con seriedad. Ya sea que sea un líder en un entorno ministerial o empresarial, los grandes líderes siempre están buscando formas de liderar mejor, saludable y productivamente, que le hagan exclamar “Eureka”.

Pero ¿existe algo así como una competencia para desarrollar un liderazgo saludable y eficaz que una vez descubierta nos haga exclamar “Eureka”? Probablemente no. 

Sin embargo, recientemente aprendí sobre un concepto que, aunque puede que no califique como la clave definitiva para un liderazgo eficaz, y hacernos exclamar “Eureka” probablemente debería ser una competencia que los líderes deberían desarrollar o afirmar más si ya la tienen. Se llama mentalidad de crecimiento.

Mentalidad de crecimiento versus mentalidad estática

Recientemente llegó a mis manos el libro “Gracias por la retroalimentación” (Thanks for the Feedback) de Sheila Heen y Douglas Stone por recomendación de mi amigo y aliado Charles Stone. En una sección de este, desmenuzan un concepto relacionado con nuestra identidad personal: mentalidad de crecimiento versus mentalidad estática. En pocas palabras, los líderes con mentalidad estática creen que sus habilidades y rasgos son estáticos y están determinados. En cambio, los líderes con una mentalidad de crecimiento creen que son capaces de crecer y cambiar constantemente.

Heen y Stone escriben sobre el estudio de la profesora Carol Dweck en la Universidad de Stanford sobre cómo los niños afrontan el fracaso. Utilizó un experimento de rompecabezas con niños. Hizo que un grupo de niños se involucrara con rompecabezas cada vez más difíciles. Algunos niños se dieron por vencidos. Y, para su sorpresa, algunos niños en realidad se involucraron más cuanto más difíciles se volvían los rompecabezas.

Después de estos experimentos, habló con los niños. Los niños que se dieron por vencidos sintieron que los rompecabezas más difíciles los hacían parecer tontos. Sin embargo, los menores que persistieron creyeron que los rompecabezas más difíciles los hicieron mejorar en la resolución de rompecabezas y dijeron que su experiencia fue realmente divertida.

Ni el interés ni la aptitud hicieron una diferencia en sus respuestas. En el caso de aquellos que se detuvieron, asumieron que su habilidad para resolver rompecabezas era un rasgo estático. Los niños que persistieron sintieron que su capacidad para resolver rompecabezas era un rasgo flexible y creyeron que podían cambiar y crecer.

Dweck explicó que los niños que se negaron a dejar de hacerlo no sentían que estaban fracasando, aunque no pudieran resolver todos los rompecabezas. Creían que estaban aprendiendo. Para ellos, el rompecabezas era más como un entrenador y menos como un referéndum sobre sus habilidades o inteligencia.

Al leer este fascinante estudio, llama la atención lo importante que es una mentalidad de crecimiento para un liderazgo eficaz. Si sentimos que nuestras competencias y habilidades son estáticas, que son las mismas con las que nacimos, no creceremos personalmente ni crecerá nuestro liderazgo.

Sin embargo, cuando enfrentamos desafíos difíciles y creemos que Dios nos ha dado la capacidad de crecer y desarrollarnos, nos convertiremos en líderes más efectivos.

COMO DESARROLLAR UNA MENTALIDAD DE CRECIMIENTO

1. Sea consciente de las historias que nos contamos a nosotros mismos.

El término metacognición significa pensar en lo que estamos pensando. La próxima vez que se enfrente a un desafío de liderazgo difícil, haga una pausa y escuche su diálogo interno (practique la metacognición). ¿Las historias que se cuenta a sí mismo reflejan una mentalidad estática o de crecimiento? Haga lo mismo cuando trabaje con otros. Escuche las historias que se cuenta a sí mismo sobre ellos.

2. Reconozca que un sentimiento de ansiedad sobre un desafío de liderazgo no implica que le falte fe o que no tenga lo necesario.

Nuestros cerebros están programados para no gustar de la incertidumbre. Cuando enfrentamos un desafío de liderazgo incierto, el centro de lucha y huida de nuestro cerebro libera hormonas en nuestro torrente sanguíneo y neurotransmisores en nuestro cerebro. Esto da como resultado emociones desagradables que sentimos, como la ansiedad. Recuerde que los desafíos de liderazgo son inciertos y que sentirse un poco ansioso es normal. No tiene nada que ver con su capacidad para manejar el desafío.

3. Incluya el aprendizaje como una meta cuando se enfrenta a un desafío de liderazgo.

Cuando enfrentamos un desafío de liderazgo, ciertamente queremos resolver el problema o superar el desafío. Sin embargo, la próxima vez que se enfrente al desafío, incluya como una medida de éxito lo que realmente aprende sobre usted mismo y el área problemática. El aprendizaje puede ser más útil en el largo plazo que resolver el problema.

4. No tema al fracaso.

La posibilidad de fracasar nunca debe impedirnos enfrentar nuevos desafíos en la vida o el liderazgo. El profeta Isaías abordó el miedo cuando escribió estas palabras.

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; Yo te sostendré con la diestra de mi justicia”. (Isaías 41.10)

Por lo tanto, una mentalidad de crecimiento puede que como competencia no parezca novedosa pero sin duda nos puede hacer exclamar “Eureka” al hacer una profunda diferencia en la manera que liderazmos para ser saludables y eficaces.

Hasta la próxima

MA. Juan Carlos Flores Zúñiga, CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

martes, 17 de septiembre de 2024

Sonreír nos ayuda a madurar

Casi nadie puede resistir el regalo de una sonrisa transparente. Cuando era adolescente, mi padre puso en mis manos un título popular escrito por Dale Carnegie llamado "Como ganar amigos". Una de las claves era aprender a sonreír aunque al principio se sintiera falso o forzado.

Es un hecho fisiológicamente confirmado que se necesitan tres veces más músculos para fruncir el ceño y hacer un gesto de enojo que para sonreír. Sin embargo, la mayor parte de la gente con quienes interactúo diariamente parece preferir la ruta de la amargura optando por explotar las arrugas y entrecejos.

Por ello, aún hoy no deja de sorprenderme, gratamente, el poder que conlleva sonreír saludablemente a otros, los conozca o no. Estamos rodeados de gente con rostros marcados por los surcos de la tensión y la ira. Con el entrecejo fruncido mastican un salud que nunca llega realmente a conectarse con el corazón para regalar una sincera sonrisa.

Debo confesar que tanto Tirios como Troyanos, Cristianos como Ateos viven a menudo con amargura como si vivir en este mundo pesara tanto como para escatimar un gesto amable y desinteresado, o regalar una sonrisa bondadosa.

¿Por que tanta gente vive vidas miserables y tristes a pesar de tantos regalos y bendiciones a su alcance? ¿Por que la gratitud ha sido sustituida por la queja y la crítica a todo y a todos constante? ¿Por que incluso los que conocen el amor y la misericordia incondicional de Dios parecen vivir como bautizados en vinagre?

LA SENDA DE LA SALUD Y LA PRODUCTIVIDAD

Una sonrisa puede abrir oportunidades para empezar a sanar el alma, pero, a menudo, optamos por cerrarnos a tal experiencia una veces por temor y otras por una falsa seguridad. En consecuencia, no nos arriesgamos en nuestras relaciones, vivimos solo para nosotros y somos indiferentes con el prójimo y lo que realmente tiene valor eterno. Ese es el camino a la madurez emocional y espiritual.

Una de las razones que explica este comportamiento es la insatisfacción fomentada por una cultura secular cuyos mensajes constantes apuntan a vivir superficialmente y sólo para obtener logros pasajeros. De hecho las emociones han sido secuestradas y atadas al carro del consumo adictivo.

He aprendido que ese no es el camino que debo o quiero tomar. Ser feliz y sonreír no depende de lo que posea o de mis circunstancias, tampoco de mis logros o popularidad. Igual que amar y perdonar, ser feliz es una decisión diaria a la cual me aboco apasionadamente. Cuando aprendo a sonreír como un ejercicio saludable, me voy liberando de la máscara que pretende ocultar mi vulnerabilidad. Sonreír se vuelve la respuesta automática a las interacciones con los demás. Al sonreír soy vulnerable, pero eso me fortaleza porque no dedicó mi energía a fingir. La verdadera hipocresía no esta en sonreír intencionalmente, sino en oculta mis inseguridad tras gestos amargos que me distancian de los demás.

Debemos evaluar con brutal honestidad, al inicio de cada día, que siempre tendremos dos opciones en la convivencia diaria: jugar de víctima o actuar asumiendo mi responsabilidad como humano y si soy creyente como hijo de Dios.

"Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos."-Hebreos 12:15

Hasta la próxima

MA. Juan Carlos Flores Zúñiga, CPLC, CSF

COACHING EN TRANSICIONES

viernes, 13 de septiembre de 2024

Distracciones navegables

La distracción es un obstáculo enorme para mantenernos enfocados y priorizar con claridad en favor de lo realmente importante. Por ello, muchos optan por el camino cómodo de dejar a otros que cultiven una vida enfocada en lo importante y luego nos cuenten al respecto. Es la diferencia que separa al que lidera del que nada más es un seguidor.

La mayoría de la gente, a menudo, no permite que nadie le cuente el final de las películas, el sabor de la comida o como es irse de vacaciones a un lugar paradisíaco porque quieren experimentar todo esto de primera mano, no que se lo cuenten. Pero cuando se trata del propio liderazgo no parece importarles que sea de segunda mano.

Un hallazgo reciente en productividad revela que cada vez que nos distraemos de nuestro objetivo central nos toma hasta 15 minutos volver a enfocarnos. Ya se trate de nuestro grado de atención en una conferencia, conversación, lectura o tarea, las distracciones pueden ser nocivas cuando no se establecen intencionalmente, es decir cuando no las programamos.

PRIORIZAR PARA GANAR CLARIDAD EN EL ENFOQUE

En el coaching en liderazgo saludable y productivo uno de los temas recurrentes es descubrir cómo priorizar para ganar claridad y enfoque. Lo primero consiste claramente en identificar lo que es importante a diferencia de lo que es urgente, y lo que no lo es.  Luego someter a un análisis objetivo lo que tiene un impacto mayor y requiere un esfuerzo menor en nuestras prioridades o tareas importantes de acuerdo a los recursos disponibles.

Las distracciones se alimentan de nuestra falta de enfoque, por no priorizar lo realmente importante y no crear espacios entre tareas o proyectos para administrar temas urgentes y ser negligentes con lo que  reabastece nuestra alma.

Bajo estas premisas, deberíamos tener prioridades claras, enfocar nuestro tiempo y esfuerzo con sentido práctico a lo que si podemos completar en el corto, mediano y largo plazo buscando como norma el mayor impacto con el menor esfuerzo sin dejar de crear intencionalmente espacios para reabastecernos emocional y espiritualmente.

Este no es un proceso exento de intencionalidad, pero la motivación para hacerlo depende totalmente del interesado, que debe valorar bajo la facilitación de un coach profesional, lo que objetivamente le interesa más alcanzar.  El secreto para alcanzar metas, romper el estancamiento, o crear algo nuevo depende claramente del nivel de motivación personal para hacerlo.  Nadie cumple un sueño o completa un proyecto si no está comprometido integralmente y eso se nutre de su automotivación. 

Recuerde, además,  que la productividad siempre es mayor cuando intencionalmente creamos balance en nuestra agenda diaria. A menudo requerimos de un coach en nuestra esquina para descubrir cómo hacer cambios en nuestros hábitos para conquistarnos a nosotros mismos.

Hasta la próxima,

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., BSc, CPLC, CSO

COACHING EN TRANSICIONES

domingo, 7 de julio de 2024

Cinco buenas prácticas para mejorar la calidad de las decisiones que toma

Una responsabilidad ineludible de todo líder es tomar decisiones.  No tomar decisiones es una señal de fracaso de nuestro liderazgo. Aunque ello entraña un riesgo constante de fracaso, conforme tomamos una decisión tras otra mejora gradualmente la calidad y eficacia de estas se perfecciona y, por ende, aumenta nuestro desempeño como líderes y el del equipo que nos ha sido confiado. 

Pero ¿Cómo podemos aprender a tomar mejores decisiones cada día?

Hay por lo menos cinco maneras en que podemos mejorar en este importante aspecto de nuestro ejercicio como líderes saludables y productivos:

1. NO TOME DECISIONES CUANDO ESTE FATIGADO.

La fatiga por tomar decisiones se refiere al fenómeno que ocurre cuando la calidad de nuestras decisiones se degrada después de una larga serie de decisiones sucesivas. Cuando se enfrente a una decisión importante, tómela cuando esté más reabastecido en alma, espíritu y cuerpo, generalmente por la mañana (aunque los noctámbulos pueden tomar mejores decisiones por la noche).

Cuatro indicadores de que sus decisiones pueden estar siendo afectadas por su fatiga son las siguientes:

a)      a) Toma decisiones rápidas e impulsivas de las que luego te arrepientes. Esto sucede porque quiere sacar rápidamente una cosa más de tu plato y la decisión rápida parece resolver el problema. Sin embargo, el verdadero problema puede ser tomar la decisión demasiado rápido sin la información suficiente para tomar la mejor decisión.

b)      b) Retrasa innecesariamente las decisiones. Este es el contrapunto a la decisión impulsiva. Cuando nos cansamos mentalmente, podemos posponer fácilmente una decisión que debemos tomar ahora. A veces movía un correo electrónico a otra carpeta que aún requería una decisión de mi parte que podría haber tomado fácilmente en ese momento. Al hacerlo, de hecho, dupliqué el tiempo que dediqué a tomar la decisión porque todavía tenía que leer el correo electrónico nuevamente para tomar la decisión. Al hacerlo, consumí dos trozos de tiempo y dos trozos de energía mental.

c)      c) Envía correos electrónicos irreflexivos y concisos. Probablemente recibe muchos correos electrónicos cada día, de los cuales no pocos requieren una decisión de su parte en algún nivel. Se ha descubierto que cuando debe tomar varias decisiones durante el día, hacia el final los líderes no piensan con tanta claridad antes de enviar un correo electrónico.

d)      d) Se molesta cuando alguien le pide que tome una decisión. Cuando esto sucede, pensamos. “¡Genial, tengo que tomar una decisión más por otra persona!” El término agotamiento del ego se refiere a la idea de que el autocontrol disminuye con el tiempo cuando ya hemos ejercido mucho autocontrol. Hacia el final del día o de la semana, cuando un líder ha tenido que tomar demasiadas decisiones, puede perder la calma más fácilmente, perder el control o decir cosas que no debería.

2. DUERMA LO SUFICIENTE.

El Centro para el Control de Enfermedades y Prevención de los EE. UU. reportó solo en 2013 que el 35% de los adultos de entre 25 y 65 años informaron que se quedaron dormidos involuntariamente durante el mes anterior. Y el mismo porcentaje informó que duermen menos de 7 horas cada noche, aunque los expertos en sueño recomiendan que durmamos entre 7 y 9 horas cada noche. Cuando no dormimos lo suficiente, esto es lo que sucede.

• Nuestra atención, estado de alerta y velocidad de respuesta mental disminuyen.

• La creatividad se debilita.

• La Dirección ejecutiva de nuestro cerebro (la corteza prefrontal), responsable de funciones ejecutivas como la planificación, el control emocional, la toma de decisiones y el pensamiento abstracto, se ve comprometido.

Si a veces simplemente no puede dormir lo suficiente, tome una siesta corta de 10 a 20 minutos para mejorar su estado de alerta y la calidad de sus decisiones.

3. PRACTIQUE LA METACOGNICIÓN.

Metacognición es una palabra elegante para “pensar sobre tu pensamiento”. A menudo quedamos atrapados en un modo de pensamiento automático. Y como nuestro cerebro tiene cinco veces más circuitos negativos que positivos, el pensamiento suele volverse negativo. Se llama sesgo de negatividad.

Entonces, practique hacer una pausa durante el día para preguntarse: "¿En qué estoy pensando ahora?" Esta disciplina puede ayudarle a evitar el desperdicio de energía mental en pensamientos no rentables. El apóstol Pablo nos aconseja hacer esto en Filipenses 4.8.

4. RECONOZCA COMO LAS EMOCIONES AFECTAN SUS DECISIONES.

Durante años asumimos que las grandes decisiones se basaban únicamente en la lógica. Es decir, un buen líder, después de procesar mentalmente los méritos de una decisión, llegaría a la mejor decisión principalmente a través de un proceso de pensamiento lógico. Sin embargo, los científicos ahora están aprendiendo que las emociones juegan un papel mucho más importante en la toma de decisiones de lo que se pensaba anteriormente.

El neurocientífico Antonio Damasio encontró problemas en la toma de decisiones en personas que tenían lesiones cerebrales en sus centros emocionales. Por lo tanto, tener en cuenta cómo se siente acerca de una decisión podría ayudarle a tomar una mejor.

5. RECONOZCA COMO EL ESTRÉS DISMINUYE EN EL LARGO PLAZO LA BUENA TOMA DE DECISIONES.

Dios creó nuestros cuerpos con la capacidad de responder al peligro. Se llama respuesta al estrés y está influenciada en gran medida por la hormona del estrés, el cortisol. Sin embargo, el estrés a largo plazo en realidad reduce las células cerebrales en nuestros centros de memoria. Y fortalece las células cerebrales en nuestros centros de lucha y huida, lo que a su vez debilita el CEO de nuestro cerebro que guía el proceso de toma de decisiones. Por lo tanto, si ha estado estresado durante mucho tiempo, quizás le convenga posponer cualquier decisión importante hasta que su estrés disminuya.

A modo de reflexión final, usted puede sumar a cada una de estas cinco formas de mejorar la calidad de las decisiones que toma, una lista de buenas prácticas que ha venido adoptando a lo largo de su vida como líder y que han redituado positivamente en decisiones sabias y certeras.

Hasta pronto,

Juan Carlos Flores Zúñiga

COACHING EN TRANSICIONES

domingo, 26 de mayo de 2024

Cómo proteger los márgenes en la vida y el liderazgo

Cuando aceptamos por falta de autoexamen vivir centrados en el hacer, en lugar del ser, es fácil convertir lo que amamos en activismo y dañar las vidas de aquellos que se supone debemos proteger.

Hace 19 años que empecé junto a mi esposa a equipar y brindar coaching en liderazgo saludables a personas y equipos en hispanoamérica mediante varias organizaciones no lucrativas que establecimos. En retrospectiva me di cuenta hace diez años que no podía mantener el ritmo de trabajo que me propuse inicialmente y no por un problema de edad o salud física.

Me faltaba margen, lo que el investigador Richard Swenson, en su obra “Margen: restaurando las reservas emocionales, físicas y financieras” enfatiza que falta en nuestras vidas saturadas.

Swenson define margen como “el espacio entre nosotros y nuestros límites”. Leí el libro años atrás pero no tome seriamente su consejo en ese momento.

Síntomas de los que ocurría en mi liderazgo hace unos años:

  • No dejaba espacio en blanco en mi calendario.
Ocupaba cada minuto de mi día laboral con tareas y reuniones. No dejaba por lo tanto margen o espacios temporales en blanco para demandas inesperadas de tiempo.
  • Llegaba tarde a mi casa casi todos los días
Planeaba diariamente dejar mi oficina antes de las 5:30 de la tarde para llegar a mi casa y poder hacer ejercicio físico y cenar con mi familia a las 7 de la noche. Pero en cambio me encontraba con mucha frecuencia trabajando más allá de las 6:30 de la tarde, aunque no tuviera reuniones programadas o sesiones de coaching.
  • Al día siguiente me sentía agotado.
Me sentía agotado cuando despertaba al día siguiente, aunque durmiera ocho horas seguidas.
  • Desánimo con actividades que amaba.
Descubrí que no quería asistir a algunas de las reuniones matutinas de trabajo a pesar de amar mi vocación y propósito.
  • No podía relajarme cuando lo intentaba
No podía mantenerme despierto para ver un episodio de mi serie favorita en Netflix. Después de cenar solía relajarme viendo televisión, pero estaba tan agotado que me dormía a la mitad del episodio.
  • Creciente agotamiento mental y físico.
Empecé a experimentar agotamiento mental durante mis actividades de servicio en nuestras organizaciones, especialmente cuando tenía tareas los fines de semana, aunque hubiera descansado lo suficiente la noche anterior.

Cuando empecé a identificar estos síntomas, supe inmediatamente que mi liderazgo pronto se vería afectado, eso si ya no estaba siendo impactado.

MÁRGENES SOSTENIBLES

Entonces ¿Qué tuve que hacer para ganar balance y salud en mi vida? Comencé a trabajar intencionalmente en los siguientes siete pasos para la acción:

  1. Admití que estaba equivocado y que lo que venía haciendo era más como un pecado.
  2.  Compartí con transparencia mi lucha con mi esposa y mi equipo de trabajo.
  3. Reajusté mi agenda para abrir espacios en blanco, márgenes, al menos dos tardes cada semana para asuntos inesperados.
  4. Acepté la sugerencia de mi mentor de quedarme un día a la semana en mi residencia para leer, meditar y reposar y así mitigar las interrupciones de la oficina. Esto incrementó exponencialmente mi eficiencia en el tiempo de aprendizaje.
  5. Tuve que renunciar a ciertas responsabilidades.  Teníamos un equipo de trabajo pequeño así que solía poner cargas adicionales sobre mi mismo con frecuencia.
  6. Tomé la decisión de compartir algunas de responsabilidades o proyectos con algunos de mis colaboradores y aliados los cuales con mucha gracia consintieron en asumir esos asuntos.
  7. Incrementé el tiempo que dedicaba cada mañana a actividades que alimentaban mi alma como tiempo de silencio, de quietud, y de lectura. Agendé una hora cada mañana para esto. En este sentido me ayudó un video de mi mentor y amigo, Lance Witt, sobre como reabastecer el alma lo que me motivo a ser más intencional sobre mi autocuidado personal.

Todavía trabajo consistentemente cada semana nuestras organizaciones hermanas y otros emprendimientos privados y en mi práctica profesional como coach certificado y amo lo que hago, pero estoy convencido de que he logrado establecer un sendero sostenible, que me permite servir con balance saludable en mi rol. 

¿Qué le ayuda a mantener márgenes saludables en su vida y trabajo?  

Hasta pronto,

Juan Carlos Flores Zúñiga

COACHING EN TRANSICIONES

domingo, 5 de mayo de 2024

Abraza tu destino conociendo tu historia

Nada hay tan humano y poderoso como compartir nuestras historias. Antes que un currículo, o cartas de recomendación lo que me me interesa en las personas que colaboran con nuestra organización o participan de sus actividades es su historia personal. No me mueve la curiosidad, sino la convicción de que a través de contar nuestras historias se establece quienes somos realmente en términos de CCQ (Capacidad, Carácter y Química).

Hay historias de fracasos, de éxitos, de pruebas y tentaciones que compartimos por unos minutos u horas pero cuyo impacto perdura toda nuestra vida. En nuestras historias hay poder, y hay poder en compartirlas seamos líderes o seguidores. A veces es sobre nuestros trabajos, relaciones, salud, sobre nuestros anhelos y sueños y nuestra capacidad para alcanzarlos.

Las historias personales reflejan nuestra interpretación particular del mundo que nos rodea y las experiencias que tenemos en el. Sin nuestras historias difícilmente podríamos administrar nuestros recursos y enfocarlos a cumplir los propósitos de Dios, nuestra misión en la Tierra.

Las historias son, a menudo, como las profecías autocumplidoras (Self-fullfiling prophecies) más importantes no por lo que decimos de nosotros a terceros, sino por lo que nos decimos a nosotros mismos. 

Cuando una historia personal no es auténtica o correcta nos desconecta de nosotros mismos bloqueando nuestro crecimiento y nos hace víctimas del entorno y sus circunstancias. Es como cuando nos engañamos a nosotros mismos contando una historia falsa de nosotros a otros.

LAS HISTORIAS NOS ACERCAN A LA VERDAD

No obstante, las historias reales, auténticas, nos acercan a la verdad, nos mueven a profundizar y tomar decisiones difíciles basadas en los valores que hemos aprendido y que llevan a la expansión y el crecimiento integral. 

Estas historias tienen el beneficio adicional de conectarnos con la vida diaria, no perder la esperanza y a pesar de los obstáculos y riesgos, nos inspiran a tomar acciones valientes.

Dos autores me han motivado mucho en esta área y por eso quiero compartir algunos hallazgos que pueden ayudarle a usted también. Henry Cloud y Jim Loehr en obras separadas por un par de años han escrito sobre el poder de la historia personal. 

Cloud enfatiza como la historia de como percibimos nuestro futuro puede ayudarnos a enfocarnos y establecer claras prioridades sobre tantos asuntos urgentes que nos roban el foco y la energía para cumplir nuestra misión. 

Mientras Loehr en su reciente libro “El poder de la historia” enfatiza que nuestros malos hábitos invariablemente afloran en las historias que contamos y refuerzan su existencia. No hay posibilidad de cambio sin nuestra historia alimenta esos malos hábitos y les da alas.

Déjeme compartir una clave que ambos autores descubrieron en distintos momentos de su quehacer personal y académico: Las historias que profundizar nuestra conexión y facilitan cambios difíciles en nuestra vida tienen tres características en común.

El consejo es que aplique las siguientes tres reglas al contar su historia para crear una nueva historia que le permita el cambio exitoso:

  • Regla No 1: Vincule su nueva historia a un valor primario como la familia, la integridad o la amabilidad
  • Regla No 2: Represente la verdad tan humanamente como sea posible en su nueva historia
  • Regla No 3: Engendre un profundo sentido de esperanza en su nueva historia de que el cambio exitoso es definitivamente posible.
No olvide lo siguiente, la historia correcta profundiza nuestros compromisos y nos motiva a actuar con coraje. El cambio personal exitoso invariablemente demanda que usted y yo cambiemos nuestra historia.

Hasta pronto,

Juan Carlos Flores Zúñiga

COACHING EN TRANSICIONES

miércoles, 7 de febrero de 2024

Cómo ejercer un liderazgo ético con transparencia

Los escándalos corporativos de los noventas pusieron en boga el término "transparencia" como un adjetivo calificador de la forma de hacer negocios globalmente. Si bien, la discusión sobre la ética y los negocios es tan vieja como la humanidad, nunca los límites de lo que es o no ético ha sido tan enfatizado en el mundo secular como hoy en día.

La paradoja de agregar el término ético a los negocios que se entablan en el contexto de la nueva normalidad, es que implica que los negocios tienen una raíz profundamente egoísta y existen para tomar ventaja unos de otros. Nunca hemos vivido en un entorno donde la desconfianza y el egoísmo sean tan rampantes como en el presente contexto pospandemia.

En buen lenguaje liberal, Milton Friedman, premio nobel de economía, indica que la única ética válida de un negocio es generar ganancias. Sin embargo, para Edward Freeman, en su teoría de los grupos de interés (Stockholders) sin ética ningún negocio sobrevivirá.

En el centro del debate se encuentra un asunto medular, la riqueza de las naciones no se basa más en sus materias primas, capacidad de producción instalada, espíritu y visión empresarial, sino en el recurso más abusado en la historia económica, el capital humano. Otro nobel de Economía, Amartya Sen, declara que el recurso más estratégico para competir globalmente es el capital humano.

Una cosa es un producto o servicio que reditúa ganancias, y otra cosa es un ser humano como medio y fin del proceso productivo. En numerosos estudios ha quedado claro que la mayoría de los funcionarios o trabajadores de las grandes corporaciones, públicas y privadas, consideran hasta en un 70% que sus directivos y accionistas no actúan éticamente, esto es con transparencia dentro y fuera de la empresa.

Por otra parte 9 de cada 10 personas según una encuesta de Gallup citada por Marcus Buckingham en su libro "La mejor cosa" no están comprometidos en sus trabajos, entre otras cosas, porque no se identifican con las autoridades y la visión de la empresa.


ÉTICA Y TRANSPARENCIA

Lo que garantiza la ética personal y corporativa en el marco de la nueva realidad pospandemia, la nueva normalidad, es la convicción de que ésta solo se puede garantizar si cada líder, público o privado, cumple asertivamente con las cuatro dimensiones de la transparencia: accesibilidad a la información, rendición de cuentas, participación ciudadana y datos abiertos. No obstante, sin una estructura que provea transparencia en la organización, no se puede garantizar la ética personal o corporativa de sus miembros. No importa si hablamos de una empresa, un ente no lucrativo, o un gobierno.

Las cuatro dimensiones de la transparencia están encadenadas porque obligan a los interesados en hacer negocios o servir a los demás, a establecer claras salvaguardas en su comportamiento diario. En otras palabras, si nuestros asuntos no son privados, la información que brindemos debe estar accesible a los interesados directos o indirectos, debemos rendir cuentas periodicamente, recibir la retroalimentación de aquellos a los que decimos servir o con quienes hacemos negocios, y proveer periódicamente datos editables, actualizados y oportunos sobre nuestras actividades. Estos datos a modo de evidencias deben estar disponibles publicamente para su examen.

Todo se puede resumir en la rendición de cuentas que obliga a contar con indicadores de transparencia. Sin esto ningún liderazgo puede ser establecido en la nueva normalidad y mucho menos inspirar la confianza de quienes como capital humano son el motor e insumo del éxito de cualquier firma u organización hoy en día, ya sea que produzca bienes, servicios o ideas.

Esto afecta no solo el alma de las empresas, sino las comunidades, las iglesias, los gobiernos. La transparencia es un proceso de doble vía, sistémico, en el que concebimos como contraparte o grupo de interés aun a aquellos que no tienen que ver directamente con nuestro giros de negocios o actividades.

Si no se aprende a rendir cuentas en la curva de la vida de un líder, esto no se podrá desarrollar con facilidad en la vida empresarial, espiritual o gubernamental.

Es tiempo de repensar seriamente nuestros hábitos como líderes, ¿Cuenta usted con un compañero de transparencia o mentor? ¿Ha establecido un proceso para dar cuentas en su hogar, empresa, iglesia o comunidad?

No se trata de quedar bien con los demás sino de aprender a ser confiable, sin confiabilidad no hay demanda a ser integro, sin transparencia podemos parecer, pero nunca ser éticos. Negar esta realidad conlleva perder la mejor oportunidad en la vida de ofrecer algo de valor en todos los ámbitos. Volver al ser humano, que es el centro del nuevo liderazgo global, del liderazgo saludable y productivo, ético y transparente.

Hasta la próxima.

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., CPLC, SCF
COACHING EN TRANSICIONES

Soledad en el liderazgo

El lunes es el día en que los líderes experimentan más ataques. Tanto en el ámbito secular como en el espiritual miles de líderes alrededor ...