El filósofo y teologo danés Søren Kierkegaard escribió que “Una vez que me etiquetas, me niegas”. Tal es el peligroso poder que ejercen las etiquetas que nos aplican y aplicamos a otros en nuestro entorno como líderes.
A menudo, al facilitar en mi práctica profesional el coaching a líderes me topó en las sesiones con creencias limitantes que impiden a mis clientes avanzar, y una forma en que estas creencias limitantes se afinca en nuestro ser es medianter la aplicación y/o adopción de etiquetas.
Aunque una etiqueta sea simplemente un término descriptivo con el que nos referimos a nosotros mismos o a los demás y parezca inofensiva, también se puede transformar en una suerte de "caja" de creencias subyacentes con la que la gente y nosotros mismos nos sentimos incómodos..
Desde pequeños, nuestros
familiares, amigos y profesores nos etiquetan. Con o sin buenas intenciones, se
repiten una y otra vez cosas sobre nuestra apariencia, personalidad, forma de
trabajar, estilo o comportamiento en general, hasta que parecen ciertas.
Incluso repetimos estas etiquetas a los demás porque no sabemos qué hacer.
Más tarde, son nuestro jefe y
compañeros quienes añaden etiquetas a nuestra lista. Podemos adoptarlas porque
no queremos molestar a personas importantes en nuestras vidas. O simplemente
nos quedamos con ellas porque estamos demasiado ocupados o nos sentimos
impotentes para desafiarlas o rechazarlas.
EL IMPACTO TEMPRANO DE LAS ETIQUETAS
Lamentablemente, si nos las
imponen a una edad temprana, incluso nos CONVERTIMOS en lo que rezan esas
etiquetas. Como adultos, las etiquetas pueden dificultarnos el comportamiento
cuando queremos comportarnos de una manera diferente a cómo nos perciben
nosotros o los demás, convirtiéndose en creencias limitantes que nos mantienen
estancados.
Las creencias y etiquetas
limitantes incluyen: Pedro es tan brillante, es un ratón de biblioteca, le
encantan las computadoras, es un nerdo. María es un espíritu libre, es una
chica muy simpática, es tan frágil, siempre llega tarde. Ema, por su lado, es una pelirroja
apasionada, una soñadora, una charlatana mientras Juan es un caballo negro, un
deportista, un matón.
Así que, si María siempre se
consideró un "espíritu libre", puede que casarse o aceptar un trabajo
local le resulte un poco aterrador o restrictivo. O si la gente piensa que es
"frágil" o "la chica buena", puede que le cueste ser fuerte
y defenderse cuando la situación lo exija.
Generalmente, estas etiquetas
conllevan un juicio, ya sea positivo o negativo. Cuando la etiqueta nos encaja,
nos sentimos bien con nosotros mismos y cuando no encaja con nosotros ni con
nuestro entorno, nos sentimos mal (causando culpa, ira, decepción,
resentimiento).
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Las ventajas de las etiquetas
incluyen principalmente las siguientes:
1. Las etiquetas hacen que la
vida y/o las personas parezcan más sencillas y fáciles de tratar.
2. Las etiquetas nos ahorran
tiempo: sabemos a quién acudir para qué y a quién NO.
3. Las llamadas etiquetas
"positivas" pueden ayudarnos a comprender nuestro valor personal,
ayudándonos a sentirnos seguros de nosotros mismos: "Esto es lo que
soy".
4. Pueden guiarnos sobre cómo
debemos comportarnos: sabemos qué se espera de nosotros.
5. Y las etiquetas pueden darnos permiso para hacer cosas o ser de cierta manera que puede ser cómoda o conveniente para nosotros...
Las principales desventajas de
las etiquetas incluyen entre otras:
1. Las etiquetas pueden
convertirse en creencias limitantes y mantenernos estancados en nuestro camino
vital creyendo, implícita o explícitamente, que simplemente somos así. Si
pensamos que somos simplemente olvidadizos, ¿por qué nos molestaríamos en intentar
cambiar?
2. Nos ayudan a evitar
acciones o cambios que no queremos hacer. Si bien esto puede ser útil a veces,
también puede ser limitante o destructivo.
3. Nos mantienen atrapados en
relaciones y patrones de comportamiento difíciles, a menudo con otras personas
a las que hemos etiquetado.
4. Las etiquetas no nos
permiten ser ni comportarnos de forma diferente según las circunstancias;
sugieren rigidez, una única forma de ser. Incluso las llamadas etiquetas
positivas, como "ser confiable", pueden hacer que no nos sintamos
cómodos diciendo que no o anteponiendo nuestras necesidades.
5. Las etiquetas pueden
convertirse en una fuente de molestia o frustración, ya que pasamos el tiempo
intentando cumplirlas o intentando superarlas.
Entonces, ¿qué hacer cuando un cliente en el coaching usa una etiqueta y se ha arraigado tanto que se ha convertido en una creencia limitante? Bueno, en realidad se convierte en una gran oportunidad para hablar y explorar durante la sesión.
Y
cuando nuestros clientes descubren que es solo un nombre, una etiqueta, y que tienen
el poder de cambiarlo, ¡están en el buen camino para cambiar esa creencia
limitante! porque la toma de conciencia es el primer paso para conjurar los efectos dañinos de las etiquetas.
Hasta la próxima,
Juan Carlos Flores Zúñiga, MA, CPLC, CSF, ACC
